viernes, 18 de noviembre de 2011

Puntos fundamentales de Investigación y Correspondencia Inter-Socialista


1)                 El establecimiento de una sociedad basada en la propiedad colectiva de los medios de producción, de su control democrático en función de las necesidades de la población; una sociedad sin explotación, sin clases, ni fronteras; no es uno de los retos más nobles y audaces que se puede plantear la humanidad, es una necesidad para muchos de los que enfrentan los avatares del presente sistema. Esta sociedad se ha venido a llamar comúnmente Socialista o Comunista, sin hacer un fetiche de las denominaciones: otros autores han hablado de sociedad Autónoma, Colectivismo, incluso de Anarquía.
Dicho proyecto socialista no puede ser nunca la “socialización de la pobreza”: es solo posible en un cierto nivel de desarrollo de la humanidad: depende en primera instancia del desarrollo de los medios de producción, transporte y comunicación al nivel al cual el suministro de las necesidades humanas básicas (alimento, vestido, vivienda, cultura, salud...) puedan ser para toda la población. El capitalismo sentó las bases materiales para dicha transformación, pero solo mediante la abolición consciente de sus bases, del corsé material e intelectual que crean sus relaciones de producción puede hacerse realidad la nueva sociedad.

Por supuesto, la realización de este proyecto solo puede ser en una perspectiva internacional e internacionalista: la Comunidad Humana Mundial.
2)                 Bajo el capitalismo las relaciones de producción chocan constantemente y progresivamente, con el desarrollo de la tecnología y la productividad instauradas en su seno. La gran contradicción que afronta la humanidad es el tremendo desfase entre el colosal avance científico y tecnológico que ha tenido lugar con el capitalismo (sobre todo) y los anteriores modos de producción y los paupérrimos avances en la dirección de una sociedad “medianamente “humana”: el objetivo del capital no es satisfacer las necesidades humanas, sino su auto-reproducción: la consecución de beneficios.

Así asistimos a contrasentidos tales como que existan hambrunas, mientras la productividad potencial de la agricultura es máxima, cuando no presenciamos directamente la destrucción de productos agrícolas por no ser "rentables". O asistimos a periódicas crisis de superproducción relativa, así como al asentamiento de problemas endémicos, incluso en el mismo corazón del sistema, como el paro crónico, el mantenimiento de bolsas de pobreza…, fenómenos materiales que a su vez fundamentan un malestar moral, cultural y psíquico.

3)                 A esta problemática se suman las guerras, de enorme potencial destructivo, en que ha implicado el sistema a la humanidad, especialmente en su última fase imperialista, hasta el punto de que el riesgo de un holocausto nuclear global se ha convertido en una amenaza posible física y técnicamente. Por no hablar del deterioro ecológico del planeta provocado por un crecimiento ciego, basado únicamente en el beneficio del capital.
El mantenimiento de tamaños despropósitos constituye un escándalo para la razón mínimamente crítica, aunque su resolución requiere de un sujeto activo y consciente.

4)                 El sujeto revolucionario de la transformación socialista de la sociedad es la clase obrera internacional; que a su vez puede unificar a las capas no explotadoras de la humanidad. La clase obrera consciente no actúa por un simple corporativismo “obrerista”, sus intereses objetivos y su situación en el sistema productivo le convierten en la vanguardia de la nueva humanidad auto-superada Por otra parte, independientemente de su origen de clase, existen los revolucionarios, los socialistas que toman partido consciente por este proyecto.

Para acabar con la explotación esta deberá tomar el poder, iniciando una transición hacia el socialismo, y utilizar este poder para evitar que las antiguas clases poseedoras reinstauren el viejo sistema. Este poder pensamos que estará basado en los Consejos Obreros, que es la forma más avanzada de expresión de toda la clase en conjunto. No obstante, nada de esto es posible sin una conciencia socialista por parte del proletariado.

5)                  El desarrollo de esta conciencia socialista ha significado históricamente la constitución en el seno de la clase de sus organizaciones políticas. Reivindicamos, no de forma acrítica, la aportación al movimiento obrero y al socialismo de Liga de los Comunistas (1847-52) la I Internacional (AIT-1864-72), la II Internacional (1884-1914), la III Internacional (1919-28) y de las corrientes que se opusieron en su seno a su degeneración: la Oposición de Izquierdas y en especial las Izquierda Comunistas Germano-Holandesa e Italiana. También reivindicamos la peculiar aportación del Partido Socialista de Gran Bretaña (SPGB) y su Movimiento Socialista Mundial, así como el compromiso militante del anarquismo internacionalista y del sindicalismo revolucionario (IWW).

Sin querer hacer de esta línea histórica una suerte de legitimismo, ni de línea infalible, ni acrítica: todas las experiencias históricas y aportaciones contrastables y que puedan suponer un avance en la conciencia del movimiento son bienvenidas. No se trata de valerse de ciertos precedentes políticas para demandar adhesiones a las soluciones concretas. Por el contrario, se invita a los revolucionarios a someter a la comprobación de los acontecimientos las posiciones políticas.

La expresión coherente de las organizaciones políticas en el seno del proletariado es a nivel internacional. Además aceptando la pluralidad de lecturas compatibles con un método científico de análisis pensamos que es concebible la coexistencia de varias, incluso en una situación revolucionaria. No obstante, la voluntad de unidad y la eficacia aconseja la mayor unidad posible, siempre en base a acuerdos reales, lo cual se traduciría en un Partido Revolucionario internacional, compatible con el pluralismo, y la libertad de debate y de indagación científica interna.

6)                 Sin dejar de reconocer el papel de los “socialistas utópicos” (Owen, Fourier, Saint-Simon, los cristianos primitivos, etc.), afirmamos la necesidad de un SOCIALISMO CIENTÍFICO, no basado en unos meros ideales abstractos sino en las contradicciones y potencialidades que se generan en la sociedad real, dividida en clases en oposición mutua. Dicho Socialismo debe anclar sus fundamentos en una teoría sólida con base científica. Pensamos que dicho proyecto debería reivindicar el método y el proyecto de Carlos Marx y Friedrich Engels, que deben ser tomados no como superhombres o profetas sino como punto de partida de un proyecto histórico, que se debe desenvolver, crecer, fundamentándose en la crítica y la práctica transformadora; aprendiendo de sus logros y de sus errores.

7)           La clase obrera consciente y el socialismo solo pueden ser internacionales e internacionalistas, en cuanto a marco de lucha y en cuento a conciencia y perspectiva histórica. No hay lugar para nacionalismos "marxistas" o "de izquierdas" (a menos que nos refiramos a la "izquierda del capital"): esta pretensión es una burda caricatura de sello estalinista o "neo-proudhoniano".
     
El nacionalismo es la ideología desarrollada burguesía para unificación del mercado y la construcción de un estado nacionales fuertes. En ciertos momentos (S XIX) los revolucionarios defendieron críticamente proyectos de unificación nacional, en cuanto suponían una superación de las estructuras feudales y un avance en un sentido democrático-burgués que podía ser aprovechado por el proletariado.  En todo caso, fue siempre una cuestión estratégica y el requisito era la total independencia política del proletariado. En todo caso en la época de capitalismo imperialista global, está posibilidad totalmente superada.
8)                Los países llamados “socialistas” (en realidad estalinistas) como la URSS, Cuba, China, los países del Este, no han sido sino la expresión de una forma particular de Capitalismo de Estado.  El “marxismo” utilizado como justificación de tales estados no es sino una falsificación del verdadero método de Marx y Engels. Uno de los elementos fundamentales de esa tergiversación es la transformación de este en una vulgata, en una serie de recetas y consignas transformadas en un dogma, una ideología o religión de estado, antagónica del método científico y dialéctico del programa revolucionario, como medio de justificar una sociedad de dominación de clase.

9)                 Las consecuencias de la contrarrevolución estalinista suponen un gran lastre no solo humano y material, sino político, teórico y psicológico para el Movimiento Obrero y el Socialismo. A las minorías oposicionistas les corresponde el mérito histórico de “salvar el honor del proletariado” de mantener el “hilo rojo” del programa revolucionario. No obstante, no han sido capaces de salir del estado minoritario, incluso asimilarse en número a organizaciones “izquierdistas” vulgares. No se ha podido conectar a la mayoría clase obrera con su teoría revolucionaria, ni perfeccionar esta última al nivel de las apremiantes necesidades contemporáneas. No se ha podido superar en los hechos el lastre histórico de la contrarrevolución.

10)                 Cualquier sociedad de clase está basada en la coerción física y la manipulación ideológica y moral, es decir en la violencia más o menos explícita. El proletariado y sus aliados naturales basan su fuerza en la conciencia, en la solidaridad y en el convencimiento de representar el futuro, es decir una fuerza física y además moral. Con una clase de proletarios conscientes todo el entramado del poder caería como un castillo de naipes.

No somos pacifistas ni ingenuos, pero preferimos la utilización del concepto de fuerza de la clase al  de “violencia”, que no deja de tener connotaciones negativas, no solo por la hipocresía moral de la burguesía sino por la propia experiencia histórica. La utilización de medidas expeditivas en la historia de la revolución proletaria (Comuna de París, Rusia de los Soviets,…) están más en relación con sus elementos de debilidad y aislamiento, que con su proyección histórica en el camino de lucha por la emancipación social. Denunciamos a priori conceptos como “terror rojo” o instituciones como una Cheka sin control de la clase y con autonomía y bula para interferir en los asuntos del proletariado. Denunciamos la represión de Kronstadt y toda forma de imposición violenta en el seno del proletariado.

Por supuesto denunciamos el terrorismo como un método de lucha ajeno a la clase obrera.

11)             Para su superación definitiva no basta con luchas masivas o acciones espontaneas de la clase obrera, sino que es necesario un contraataque teórico y político de gran envergadura. La auténtica dominación de clase no se basa solo en la coerción, sino en la aceptación de los dominados del marco ideológico preponderante y el esclarecimiento de dichos mecanismos requiere de una clarificación profunda.

Las minorías revolucionarias han hecho una labor histórica en el sentido de reivindicar el programa de clase y de estudio del proceso de degeneración de Octubre. No obstante, desde la fecha la ciencia y la filosofía académicas (es decir burguesas) han registrado un progreso espectacular. El proletariado conscientea fin de desarrollar la ciencia socialista debe abordar críticamente estos nuevos desarrollos, lo cual no solo significa no solo el elemento dialéctico negativo, sino el de síntesis, el de recuperar para el interés del proletariado lo mejor de estas contribuciones. Tomamos como modelo,la crítica marxista del hegelianismo y su rescate del elemento dialéctico o la elaboración de Pannekoek respecto a los filósofos empirio-criticistas. El mundo del psicoanálisis, del análisis del lenguaje y de la sociedad como sistema y discurso de elevada complejidad; son retos teóricos que no cabe despachar con un altivo desprecio.

12)               La Comuna de París de 1871 fue el primer intento del proletariado para llevar a cabo la revolución, en una época en la que las condiciones no estaban todavía dadas para ella, además de quedar aislada en una sola ciudad. Pensamos que la  Revolución de octubrede 1917 en Rusia y la oleada revolucionaria mundial que la siguió el momento más avanzado hasta la fecha en la lucha revolucionaria de la clase obrera. No obstante, es aislamiento de la revolución en un solo país, condenó a la revolución a su degeneración. Si la Comuna de París quedó aislada en una sola ciudad, la Comuna Soviética quedó aislada en un solo país, no obstante, la derrota de la últimatomo la forma de una degeneración interna, manteniéndose la fraseología “marxista”.

Sin embargo, no hay que convertir la revolución de Octubre en un fetiche, ni tampoco la política del Partido Bolchevique previa a la contrarrevolución estalinista. Muchas de las actuaciones políticas concretas del partido bolchevique facilitaron objetivamente el proceso (sean  consideradas errores, sean vistas como fruto de influencia ideológicas ajenas al proletariado). El estudio de estas contradicciones deben ser lecciones de cara al futuro.

No obstante, consideramos la derrota de la oleada revolucionaria contemporánea a Octubre no solo como fruto de la represión de la burguesía internacional, sino como una consecuencia de la inmadurez efectiva del movimiento de la clase obrera, expresada en el plano político y organizativa: los jóvenes  partidos comunistas, en general, tuvieron una influencia limitada en el seno de la clase; mientras que la social-democracia  chovinista travestida siguió teniendo una influencia ideológica y organizativa muy relevante en el seno de la clase. Este trágico sesgo histórico no podía ser resuelto a través de atajos insurreccionales, sino a través de una auténtica confrontación política a todos los niveles. La perspectiva histórica nos da el privilegio y también la responsabilidad de sacar las lecciones para el futuro.


lunes, 14 de noviembre de 2011

La situación del movimiento obrero en China y sus perspectivas de futuro( China Labour Bulletin) ·

El movimiento obrero chino se ha desarrollado rápidamente, a veces de manera dramática, en los últimos tres años en una situación de recuperación económica y de giro gubernamental de una política de rápido crecimiento de los sectores para la exportación a un modelo más sostenible sobre la base de un desarrollo de la demanda interna. El movimiento fue impulsado por un aumento continuo del coste de la vida y una sensación creciente de que se niega a los trabajadores la parte que en justicia les corresponde, no solo en relación con los beneficios de las empresas en las que trabajan, sino también del desarrollo en conjunto de la sociedad.

Aunque no existen estadísticas públicas anuales sobre el numero de huelgas y protestas laborales en China, la cifra de unas 30.000 conflictos colectivos laborales para 2009 parece razonable. Y no hay ninguna razón para suponer que el numero de huelgas ha disminuido. Por ejemplo, la cifra de conflictos laborales, tanto individuales como colectivos, que han sido tramitados por las instituciones de arbitraje o judiciales sigue siendo muy alto: más de un millón de casos en 2010.

La respuesta del gobierno a las protestas de los trabajadores continua siendo una mezcla de  mediación, arbitraje, conciliación y represión. Algunas provincias, como por ejemplo Cantón, buscan desarrollar estrategias nuevas, más flexibles y realistas, para resolver los conflictos laborales. Pero en otras zonas del país siguen utilizando métodos más represivos y considerando su prioridad absoluta el mantener la "estabilidad" social. Las huelgas y protestas en 2010 fueron, sin embargo, un aldabonazo en la puerta de los sindicatos oficiales chinos, la ACFTU, que últimamente intenta recuperar parte del terreno perdido gradualmente en las tres últimas décadas de reforma económica.

Aunque el movimiento obrero en China sigue siendo muy complejo y dado a fuertes cambios, este informe ha identificado una serie de características y tendencias centrales, que serían:

Ha aparecido una nueva generación de trabajadores emigrantes internos, que se ha convertido en una de las fuerzas esenciales del movimiento obrero chino. Nacidos en los años 80 y 90, tienen una mejor educación y son más articulados que la generación de sus padres, con mayores expectativas y más oportunidades para perseguir sus objetivos y ambiciones. Están más presionados socialmente para triunfar y sienten una intensa frustración cuando intentan instalarse en las ciudades y organizar su vida porque siguen siendo clasificados y considerados residentes rurales. Contratados en las empresas industriales más modernas, se han convertido en el nucleo esencial de la clase obrera china.
La vieja generación de antiguos trabajadores de las empresas estatales continúan su larga lucha por la justicia, tras los despidos masivos de finales de los años 90 y comienzos del 2000. Se suelen sumar a sus protestas sus compañeros que aun siguen contratados en el sector, que sufren la congelación de sus salarios y están amenazados por los despidos provocados por las reestructuraciones y las privatizaciones. Los dos grandes conflictos en 2009 en las siderurgias de Tonghua y Linzhou han vuelto a poner de manifiesto hasta que punto sigue siendo explosiva la reestructuración de las empresas estatales.

La capacidad de organización de los trabajadores mejora. El sentimiento creciente de identidad colectiva entre los trabajadores industriales, combinado con el uso de teléfonos móviles y redes sociales virtuales, han hecho mucho más fácil para los trabajadores iniciar, organizar y mantener sus luchas. Los trabajadores han sido apoyados por grupos de defensores de los derechos laborales, abogados laboralistas y académicos, que les han ofrecido su solidaridad y conocimientos, así como por periodistas y blogueros, que pueden difundir información sobre las huelgas y protestas a lo ancho de toda China, recogiendo el apoyo popular y animando a otros trabajadores a la lucha.

Las protestas estallan en regiones e industrias específicas. Los intereses compartidos y las experiencias comunes de los trabajadores han estimulado y facilitado la rápida extensión de las protestas obreras de una región a otra, de un sector a otro. El ejemplo más evidente fue la huelga de las industrias del automóvil en Cantón y en las empresas de propiedad extranjera de Dalian en 2010, pero también hubo numerosas huelgas de conductores de camión y trabajadores en los servicios de limpieza. La amplitud de estas protestas supuso tensiones adicionales para los gobiernos locales, que buscan a toda costa mantener la estabilidad social. También demostraron los limites de los métodos tradicionales de control social empleados.

Los trabajadores están tomando la iniciativa. Si en el pasado los trabajadores tendían a esperar a que sus derechos fueran violados antes de pasar a la acción, ahora son mucho más proactivos. Los trabajadores han demostrado que en muchas ocasiones no se contentan con esperar a que el gobierno mejore su situación mediante nuevas elecciones, nuevas políticas o aumentos graduales de los salarios mínimos. Por el contrario, toman los asuntos en sus manos y convocando huelgas por aumentos salariales, mejores condiciones de trabajo y, sobre todo, más respeto. Muchas protestas por aumentos salariales son producto de la pura necesidad económica, pero otras responden a la sensación de que se les niega una parte justa de los beneficios empresariales.

Las protestas de los trabajadores cada vez tienen más éxito. Las protestas más recientes han obtenido aumentos sustanciales de los salarios y mejoras notables en las condiciones de trabajo. han obligado a los empresarios a abandonar prácticas laborales explotadoras e impopulares. Incluso han llegado a obligar a las autoridades a frenar la privatización de algunas empresas estatales. Pero sobre todo, las protestas han obligado a algunos empresarios a cambiar su actitud hacia sus trabajadores. En el pasado, los empresarios dictaban a su antojo los términos y las condiciones de trabajo de sus trabajadores. Pero en los últimos años, las huelgas y protestas les han obligado a abrir negociaciones laborales formales. Y en este proceso se ha comenzado a reducir el inmenso abismo de status social y económico que separaba a trabajadores y empresarios. Es evidente que no todas las protestas han tenido éxito, que algunas solo han conseguido mejoras marginales y que, en otras, la patronal se ha negado a hacer cualquier concesión. E incluso cuando las protestas tienen éxito, no suele ser raro el despido inmediato de los dirigentes de las huelgas.

Las protestas han dado lugar a una incipiente y elemental negociación colectiva. A corto plazo, las negociaciones pos-conflicto a las que hemos hecho referencia han beneficiado a los trabajadores, pero si se permite que el sistema se desarrolle e institucionalice a largo plazo, también puede resultar beneficioso para la patronal y las autoridades. Al institucionalizar un sistema formal de negociación colectiva, se reducirá probablemente la presión huelguística, ahorrando a las empresas millones de yuanes en perdidas productivas. Es más, dado que la negociación colectiva siempre concluye en acuerdos salariales por encima del salario mínimo, ayudará a aumentar los niveles salariales en cada uno de los sectores industriales y a aplicar la política gubernamental de relanzar el consumo doméstico.

Si bien estas tendencias son alentadoras, es importante no perder la visión de conjunto. Los trabajadores chinos siguen teniendo muy pocos recursos económicos y carecen de derechos cívicos básicos como la libertad de asociación o de expresión. La mayoría de las protestas son respuestas a la represión, la injusticia, la explotación, de corta duración y espontáneas. Las organizaciones obreras que aparecen durante los conflictos suelen disolverse una vez que han conseguido sus reivindicaciones. Algunos de los dirigentes obreros son despedidos, otros piden el finiquito por voluntad propia, mientras que los que suelen quedarse intentan hacerse notar lo menos posible para no ser clasificados como problemáticos.

La cuestión central para la sostenibilidad y el desarrollo a largo plazo del movimiento obrero chino es precisamente la naturaleza fragmentaria y transitoria de los conflictos laborales. Los trabajadores adquieren una experiencia inestimable en la organización de las huelgas y en las negociaciones posteriores con la patronal, pero esa experiencia se pierde continuamente tras las protestas porque los trabajadores implicados tienen muy escasas o ninguna posibilidad de convertirse en organizadores sindicales permanentes. Teniendo en cuenta este problema, China Labour Bulletin (CLB) esta trabajando sobre el terreno en China con grupos de trabajadores para garantizar que no se pierden las lecciones aprendidas y las experiencias ganadas en los últimos acontecimientos del movimiento obrero.

Hay limites evidentes de que se puede conseguir en este área por parte de las ONGs y grupos de derechos laborales. Lo fundamental es si los sindicatos oficiales chinos, la ACFTU, se implicará y en que medida colmará este vacío, animando y apoyando a los trabajadores en lucha a que se presenten a las elecciones sindicales a nivel de empresa, que estas sean democráticas y transparentes y que después les dé apoyo y asesoramiento para poder participar en negociaciones colectivas auténticas con los empresarios. Lo más cerca que la ACFTU ha estado de jugar este papel ha sido en la reorganización de la sección sindical de la fábrica de Honda en Nanhai y en la subsiguiente dura lucha y negociación colectiva en el primer trimestre de este año. Pero la Honda de Nanhai es solo una fábrica entre millones y la ACFTU tiene aún mucho que hacer antes de que gane la confianza de los trabajadores y dote de la suficiente base organizativa y asesoramiento técnico al movimiento obrero para que pueda desarrollarse. Los informes previos de CLB sobre el movimiento obrero concluían que el movimiento obrero chino y los sindicatos oficiales eran dos mundos separados que tenían muy poco en común. Las huelgas de 2010 han reforzado este punto de vista de la manera más enfática posible, y la ACFTU por fin parece darse cuenta que el momento de actuar es ahora o nunca. La distancia entre el movimiento obrero y los sindicatos oficiales ha disminuido ligeramente a lo largo del año pasado, pero todavía queda mucho por hacer.

Finalmente, serán los trabajadores y trabajadoras chinos, por supuesto, no la ACFTU ni el gobierno, los que decidan la futura dirección de su movimiento. Y hay motivos para el optimismo. Los trabajadores son cada vez más proactivos y están más decididos a defender sus intereses, sin que haya indicios de que esta tendencia revierta en un futuro próximo. Una de las consecuencias más importantes de esta nueva determinación de luchar por mejores salarios y condiciones de trabajo, y de negociar con la patronal en términos de mayor igualdad, ha sido la disminución del abismo que separaba a trabajadores y empresarios. Ello ayuda, sin duda, a la consecución de los objetivos políticos globales del gobierno central para aumentar la demanda interna y reducir la desigualdad social. El movimiento obrero es una de las fuerzas centrales que lucha por la justicia económica y social y es obvio el interés que debería tener el gobierno chino de alentar su desarrollo.

China Labour Bulletin, (www.clb.org.hk) es un grupo en defensa de los derechos laborales en China, que fue fundado en 1994 en Hong Kong por Han Dongfang y Robin Munro. Han Dongfang, obrero ferroviario, fue el principal organizador durante las jornadas de Tienanmen de la Federación Autónoma de Trabajadores de Beijing. Su historia esta recogida en una larga entrevista publicada en la New Left Review (http://newleftreview.org/?view=2571). Robin Munro es un respetado sinólogo, que ha dedicado su carrera académica al estudio de los movimientos alternativos en China desde el final de la Revolución Cultural. El texto reproducido en SinPermiso son las conclusiones de su último informe sobre la situación del movimiento obrero chino, que se puede consultar, completo, en inglés en<. http://www.clb.org.hk/en/node/101134.

domingo, 30 de octubre de 2011

Deuda pública (Un escrito de actualidad)

«La deuda pública, vale decir la enajenación del Estado, ya sea despótico, constitucional o republicano, imprime su sello a la era capitalista. La única parte de la llamada riqueza nacional que entra realmente en posesión colectiva de los pueblos modernos es su deuda pública. Por lo tanto, no hay que asombrarse de la teoría moderna según la cual un pueblo es tanto más rico cuanto más se endeuda. El crédito público es el credo del capital; la falta de fe en la deuda pública, desde que esta se incuba, pasa a reemplazar al pecado contra el Espíritu Santo, el único imperdonable antaño.


La deuda pública actúa como uno de los agentes más enérgicos de la acumulación primitiva. Como por arte de magia, dota de virtud reproductiva al dinero improductivo convirtiéndolo así en capital, exento de los riesgos y problemas inherentes a su empleo industrial e incluso a la usura privada. En realidad, los acreedores del Estado no entregan nada, ya que su capital principal, convertido en títulos de la deuda pública, fáciles de negociar, sigue obrando en sus manos como el dinero en efectivo. Pero, aun prescindiendo de la clase de rentistas ociosos creada de esta forma, y de la riqueza improvisada de los financistas intermediarios entre el gobierno y la nación, así como de los arrendatarios de impuestos, comerciantes, manufactureros particulares, a quienes una buena parte de cualquier empréstito estatal les aprovecha como un capital caído del cielo, la deuda pública ha impulsado a las sociedades anónimas, al comercio de toda clase de documentos negociables, a las operaciones aleatorias, al agio; en resumen, a las especulaciones bursátiles y la bancocracia moderna.»


Karl Marx, El capital, I. 1867.

lunes, 24 de octubre de 2011

El marxismo humanista de Raya Dunayevskaya

Gilberto López y Rivas (La Jornada, 2 de abril de 2010)

Este año se celebra el centenario del nacimiento de la teórica y revolucionaria marxista Raya Dunayesvskaya (1910- 1987), de quien leí recientemente una de sus obras más importantes: Filosofía y revolución, de Hegel a Sartre y de Marx a Mao (Siglo XXI, 2009), en la cual se expone una perspectiva crítica del marxismo que resulta imprescindible conocer a profundidad, entre otros motivos por su contribución a la comprensión de los procesos trasformadores que actualmente tienen lugar en el mundo, particularmente en América Latina.

Ucraniana de nacimiento, Raya se instala con su familia en Estados Unidos en 1922; llega a México en 1937 como secretaria de Trotski en idioma ruso, rompiendo con él por sus divergencias políticas respecto de la caracterización de la Unión Soviética: mientras ella pensaba, sobre todo después del pacto de no agresión Hitler-Stalin de 1939, que Rusia no era más un Estado de trabajadores, el fundador del Ejército Rojo sostuvo siempre que era un Estado obrero, aunque degenerado. En 1938 regresa a Estados Unidos, donde lleva a cabo una intensa actividad política y una prolífera producción intelectual, relacionadas ambas con el periódico News and Letters, expresión de la corriente marxista-humanista que ella fundó en los años 50. Sustenta que originalmente Marx denominó sus nuevas elaboraciones teóricas no materialismo ni idealismo, sino humanismo.

Congruente con la idea de que la teoría sólo puede desarrollarse plenamente cuando se asienta en lo que las propias masas hacen o piensan, destaca que para Marx lo fundamental consistía en que el ser humano no era meramente objeto, sino sujeto; que no únicamente estaba determinado por la historia, sino que también la creaba.

A partir de estos planteamientos, Raya hace una crítica radical al vanguardismo: ¿las masas campesinas o proletarias son las forjadoras de la historia, o solamente les corresponde someterse a una « dirección » y recibir órdenes? ¿Deben ser masas pasivas al día siguiente de la revolución? Precisamente, en su condena al estalinismo afirma que este régimen sofocó la espontaneidad de las masas: el Estado absorbió a los sindicatos y a todas las organizaciones obreras de tal manera que la propiedad estatal, el plan estatal, el partido, eran los fetiches por los cuales los trabajadores debían ofrendar su vida.

Dunayesvskaya propone, en cambio, una perspectiva que se fundamenta en el sujeto autodesarrollado, y se alinea con Lenin, quien, a su juicio, consideró a las masas, el proletariado, el campesinado, e incluso la nacionalidad oprimida, como sujetos autodesarrollados. Lenin creía que se necesitaba un nuevo impulso teórico porque había nacido un nuevo sujeto: la autodeterminación de las naciones.

También discrepa con Trotski en su concepción del campesinado, quien no lo consideraba sujeto autodesarrollado ni tampoco le concedía una conciencia nacional ni mucho menos socialista.

Dunayevskaya mantiene, por el contrario, que la iniciativa política no es siempre patrimonio exclusivo de la clase obrera. Cuando las masas son el sujeto no debe analizarse una revolución a partir del liderazgo, sino del sujeto autodesarrollado. Afirma que Trotski siempre se preocupó demasiado del problema de la dirección, subordinando al sujeto autodesarrollado.

Aunado a esta perspectiva –muy útil para el análisis de los indígenas como sujetos autodesarrollados–, es sumamente interesante su crítica al estatismo: “el subjetivismo pequeño burgués –sostenía– siempre ha concluido aferrándose a determinado poder estatal, y lo ha hecho sobre todo en esta época de capitalismo de Estado, cuyos intelectuales están impregnados de la mentalidad administrativa del plan, el partido de vanguardia, la revolución cultural, como sustituto de la revolución proletaria”.

Considera a Jean-Paul Sartre, « el extraño que se acerca a mirar », como filósofo de la derrota. Detrás del lenguaje nihilista de Sartre –afirma– acecha… nada; y como no hubo pasado, y el mundo actual es « absurdo », no hay futuro.

Su crítica a Mao es demoledora: señala que con el propósito de aumentar la producción, el dirigente lleva a China a un proceso de acumulación originaria de capital mediante un capitalismo de Estado, en el que el partido tiene el monopolio del pensamiento correcto, produciéndose un despilfarro humano total, el burocratismo y la ineficiencia. Retrogradación es la palabra que resume realmente el pensamiento de Mao, esto es, lo que no representa una reorganización total de la vida, y relaciones humanas totalmente nuevas. Lo acusa de volver la espalda al aliado y camarada Vietnam, que libraba una lucha de vida o muerte contra el imperialismo estadunidense, presionándolo para firmar la pax americana. En China, la dialéctica de la liberación fue sustituida por un dogmatismo caprichoso y arbitrario, por la fetichización simultánea del marxismo leninismo-pensamiento Mao-Tse-Tung y la propia revolución mundial. « La dialéctica reveló que la contrarrevolución está en el seno de la revolución. »

Ante su pregunta reiterada: ¿qué sucede después de la toma del poder?, Raya responde que la cuestión del carácter imprescindible de la espontaneidad es no sólo inherente a la revolución, sino lo que debe marcar su trayectoria posterior, lo mismo que la diversidad cultural, el autodesarrollo y la instauración de una forma no estatal de colectividad.

La reinterpretación de Marx y la teoría de la revolución de Dunayevskaya son de trascendencia estratégica para las luchas por un socialismo humanista, libertario y autodesarrollado.

viernes, 21 de octubre de 2011

La realización y la supresión de la religión (Ken Knabb)

La religión sobrepasa indudablemente a cualquier otra actividad humana en cantidad y variedad de tonterías. Si se considera además su papel como cómplice de la dominación de clase a través de la historia, no es sorprendente que haya atraído sobre sí el desprecio y el odio de cada vez más personas, en particular de los revolucionarios.

Los situacionistas reiniciaron la crítica radical de la religión, que había sido abandonada por la izquierda, y la extendieron a sus formas modernas secularizadas — espectáculo, lealtad sacrifical a los líderes o a la ideología, etc. Pero su postura unilateral y adialéctica sobre la religión se reflejó en ciertos defectos del movimiento situacionista y los reforzó. Elaborada a partir de la perspectiva de que, para ser superado, el arte debe ser a la vez realizado y suprimido, la teoría situacionista no supo ver que se requería un planteamiento análogo con respecto a la religión.

La religión es la expresión alienada de lo cualitativo, la “realización fantasiosa de la humanidad”. El movimiento revolucionario debe oponerse a la religión, pero sin preferir a ella un amoralismo vulgar o un sentido común filisteo. Debe tomar posición del otro lado de la religión. No ser menos que ella, sino más.

Cuando los situacionistas tratan la religión, la consideran normalmente en sus aspectos más superficiales y espectaculares, como un perro de paja que puede ser desdeñosamente rebatido por los que son incapaces de rebatir otra cosa. Excepcionalmente, pueden aceptar vagamente a Boehme o a una Hermandad del Libre Espíritu en su panteón de “notables”, puesto que son mencionados de modo favorable por la I.S., pero nunca algo que pudiera afectarles personalmente. Se ignoran problemas que requieren análisis y debate porque han sido monopolizados por la religión o se han expresado ocasionalmente en términos religiosos. Puede que algunos perciban lo inadecuado de este rechazo, pero no saben cómo operar de otra forma en un terreno tan tabuizado, y por consiguiente también ellos rehuyen el asunto o recurren a banalidades. Para quienes quieren “superar todas las adquisiciones de la cultura” y realizar el “hombre total”, los situacionistas ignoran a menudo sorprendentemente los aspectos más elementales de la religión.

No se trata de añadir una dosis de religión para completar nuestra perspectiva, para crear un situacionismo “con rostro humano”. No se humaniza una herramienta o un método crítico. (La noción de “humanizar el marxismo” sólo revela la naturaleza ideológica del marxismo en cuestión.) Se trata de examinar las lagunas y las rigideces dogmáticas que se han desarrollado a partir de un asalto crítico a la religión en gran medida justificado. Es precisamente cuando ha salido victorioso cuando se hace posible y necesario criticar con más rigor un planteamiento teórico. La fórmula preliminar que era provocativa en un contexto anterior se convierte en base de nuevas ideologías. Un avance cualitativo va acompañado con frecuencia por un retroceso aparentemente paradójico
No basta con explicar la religión por su papel social o su desarrollo histórico. Hay que descubrir también el contenido que se expresa en las formas religiosas. Debido a que los revolucionarios nunca se han enfrentado realmente a la religión, ésta les persigue constantemente. Debido a que su crítica ha seguido siendo abstracta, superficial, vulgarmente materialista, la religión engendra continuamente formas nuevas de sí misma, incluso entre quienes previamente estaban contra ella por todo tipo de razones “materialistas” adecuadas. Los situacionistas observan complacientemente que “todas las Iglesias de descomponen”, y no advierten que estamos también asistiendo, precisamente en los países industrialmente más avanzados, a la proliferación de miles de religiones y neoreligiones. Toda nueva manifestación religiosa es un signo del fracaso de la teoría radical a la hora de expresar el auténtico sentido oculto que se busca a través de estas formas.

Para seguir leyendo
http://www.kaosenlared.net/noticia/realizacion-supresion-religion-ken-knabb

domingo, 7 de agosto de 2011

Historia de la Filosofía (VIII) - Apendice: Las filosofías india e islámica

Publicamos la última entrega de La Historia de la Filosofía, de Alan Woods, con un apéndice que trata sobre las filosofías india e islámica. Como en los anteriores capítulos, Alan Woods relaciona los sistemas de pensamiento de estas civilazaciones con la filosofía del marxismo, el materialismo dialéctico, y con la lucha de la humanidad por ascender a una sociedad superior, el Socialismo.

India



La filosofía india se divide tradicionalmente en cuatro períodos: 1) período védico; 2) el período clásico (o brahmánico-budista) y que dura desde el siglo VI a. de C hasta el siglo X d. de C.; 3) el período posclásico o hinduista, desde los siglos X al XVIII; y 4) el período que va desde la conquista británica hasta la actualidad.

La filosofía oriental siempre ha estado estrechamente vinculada a la religión, empezando por el propio hinduismo. El hinduismo es un sistema de ideas y conceptos religiosos que ha persistido en la mayor parte del subcontinente indio desde principios de la Edad Media hasta la actualidad, aunque también incluye elementos procedentes de un pasado muy lejano. El sivaismo tiene raíces pre-védicas y se relaciona con la idea de Siva ?el dios de las fieras. En su forma moderna surge de la crisis general ideológica y social de la sociedad India durante los siglos VI y IV a. de C. Los sistemas de Visnú y Siva se desarrollaron durante el período hinduista. Se decía que el brahmán (“poder sagrado”) de los Upanishad es el dios Siva o Visnú. En su gran Historia de la filosofía Hegel escribe: “La cultura india alcanzó un elevado grado de desarrollo y se impuso, pero su filosofía es idéntica a su religión y los objetos a los que presta atención la filosofía son los mismos que encontramos en la religión. Por lo tanto, los libros sagrados o Vedas también forman parte del trabajo básico de la filosofía. (Hegel. Lecciones de la historia de la filosofía. Vol. P. 126. En la edición inglesa).



En el hinduismo se pueden encontrar ciertos elementos dialécticos, aunque en forma embrionaria, por ejemplo, la idea de las tres fases de la creación (Brahma), el mantenimiento del orden (Visnú) y la destrucción o desorden (Siva). Ian Stewart que ha escrito sobre la teoría del caos, destaca que la diferencia entre los dioses Siva (el “indomado”) y Visnú, no es el antagonismo entre el bien y el mal, por que los verdaderos principios de armonía y disonancia subyacen juntos en toda la existencia. “Igualmente, los matemáticos empiezan a considerar el orden y el caos como dos manifestaciones distintas de un determinismo subyacente. Ninguno de los dos existen por separado. El sistema típico puede existir en diversos estados, algunos ordenados y otros caóticos. En lugar de dos polos opuestos hay un espectro continuo. De la misma forma que la armonía y la disonancia se combinan con una belleza musical, el orden y el caos se combinan con una belleza matemática”. (Ian Stewart. Does God Play Dice?. P. 22. En la edición inglesa).




Hegel no fue totalmente justo con la filosofía india y con sus prejuicios habituales hacia el materialismo en general, ignoró la variedad materialista novédica de la filosofía india. No obstante, la génesis de la filosofía india se puede encontrar en los escritos indios más antiguos, los Vedas.




En el siglo X bajo el impacto del Islam, nacieron otras religiones monoteístas, la más notable fue el sikhismo que fue un intento de reconciliar el hinduismo con el Islam. El hinduismo se caracteriza por la gran proliferación ?casi sobreproducción? de dioses. Llegó un momento en que el número de dioses y diosas en la India (330 millones) superó la población actual del país. Pero también desde el principio nos encontramos la tendencia contraria: una tendencia al materialismo y ateismo.




La filosofía india se basa en una de las civilizaciones más antiguas de la humanidad, una línea de desarrollo cultural anterior a la cultura de Europa occidental. Las tradiciones culturales indias se remontan a los siglos X-XV a. de C y se extienden como un hilo prácticamente intacto hasta nuestros días, y ha demostrado una gran vitalidad y exhuberancia. La fuente original de toda la filosofía india es la antigua literatura oral conocida como los Vedas, el texto más famoso es el Rig-Veda. Los Vedas contienen además himnos a la naturaleza y a los dioses, detalles de rituales y otro material que tiene un carácter claramente filosófico. En el años 1500 a. de C. podemos encontrar la siguiente pregunta en el Rig-Veda: ¿De dónde viene el universo? Igualmente, el primer verso de uno de los Upanishads pregunta: “¿Impulsado por lo qué obliga a la mente a corresponder con su objeto? ¿A quién puso primero la vida en movimiento? ¿Quién impulsa estas palabras? ¿Qué dios pone los ojos y los oídos?”

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domingo, 15 de agosto de 2010

Marek Edelman, homenaje a un judio anti-sionista y socialista

Aquí podemos ver como es enterrado con la bandera del Bund (partido de larga historia de ideologia socialista e internacionalista, no sin contradicciones).
Tampoco pretendemos descartar sus contradicciones políticas y limitaciones. Pero si destacar lo fundamental de su mensaje y su valía personal y moral.

martes, 22 de diciembre de 2009

Erotismo, Misticismo y Revolución (Un estudio crítico sobre Kenneth Rexroth)


Publicamos el segundo capítulo de el ensayo de Ken Knabb, autor influenciado por la Internacional Situacionista, por que nos resulta particularmente interesante.

Capitulo 2. Magnanimidad y Misticismo

Hofuku (señalando hacia las montañas): “¿No es eso la Realidad?”
Chokey: “Sí, lo es, pero es una lástima decirlo”.
(R.H. Blyth, Zen in English Literature and Oriental Classics.)



Si tuviera que escoger un único texto para mostrar qué es lo que me gusta de Rexroth, escogería con toda probabilidad su ensayo sobre la novela clásica china. Vean conmigo cómo nos describe las virtudes que caracterizan a estos extensos y maravillosos libros:


¿Cuáles son estas virtudes? La primera, un absoluto dominio de la técnica narrativa. La segunda, su humanidad. En tercer lugar y como una síntesis de las dos anteriores, todo un grupo de cualidades que deberían resumirse en una sola: discreción, humildad artística, madurez, objetividad, compasión, la habilidad de revelar el macrocosmos a través del microcosmos, el universo moral reflejado en el acto físico, la profundidad de la visión psicológica en los hechos más nimios, todo ello sin mencionar en absoluto las “grandes cuestiones”. Contener todas estas virtudes es una cualidad del estilo. Es la cualidad fundamental del mejor estilo. Tiene un nombre, aunque no es un término que consideremos propio de la crítica literaria. Esta palabra es magnanimidad. Su antónimo, diría yo, es complacencia con uno mismo.Rexroth se lamenta de la autocomplacencia, que es apreciable, de una u otra forma, en casi todos los escritores del siglo XX, desde Proust y Henry James hasta Kerouac y los que le siguen. Sólo hace una importante excepción con Parade’s End de Ford Madox Ford(
8), la única “gran novela completamente adulta de mi época”:

Ford no precisó su tesis, puede ser que ni supiera que tenía alguna en el sentido estricto de la palabra. Sus personajes no filosofan sobre nada. No fisgonea en sus cabezas con términos psicológicos. No nos muestra el fluir de sus conciencias. Todo ocurre como en la vida misma y al lector le deja simplemente con los hechos — brutales, estúpidos o maravillosos, como sean. ¡Qué fácil es ser artista y qué difícil es ser maduro!Las variaciones sobre este tema son algo recurrente en la obra de Rexroth. Sobre el gran teatro nos dice: “Debe contener profundidad moral y psicológica, pero ésta sólo podrá ser descubierta por aquellos espectadores que ya la posean en sí mismos. Estas cualidades no deben hacerse explícitas pues arruinarían el hecho dramático”. Asimismo, comparte la opinión de Ford, según la cual Dostoievsky “demostró un terrible mal gusto al hacer que sus personajes discutieran la profundidad de la novela en la cual ellos tomaban parte”. “Las almas atormentadas de sus novelas no son seres maduros. Hablan sin parar sobre todo eso que las personas maduras saben que es mejor mantener en silencio. El drama deja de impresionar al lector cuando se presenta de manera tan verborréica e incluso acaba dejando de ser creíble”. Rexroth tiene una predilección especial por esos escritores que personifican una sabiduría tranquila, modesta y natural, como por ejemplo, el biógrafo y pescador Izaak Walton, el naturalista amateur Gilbert White o el cuáquero antiesclavista John Woolman, sin embargo detesta la vanidad de algunos artistas que glorifican su supuesta misión en este mundo:


Miguel Angel fue sin dudaun hombre ruidoso y en gran manerasoberbio. Después de todo, nunca le ocurrió nada queno le ocurriera a cualquiera de nosotros.Si tenéis alguna tragedia para representar, deberíais hacerlocon humildad, pues estáis sirviendoel pan de la comunión.En su ensayo sobre las obras de Julio Cesar nos dice: “En La Guerra de las Galias y en La Guerra civil se encuentra oculto de forma magistral un filósofo de las relaciones humanas que sólo una persona madura podría comprender o incluso reconocer. El arte de disimular así es, por supuesto, una demostración de madurez”. Lo mismo se podría decir de las obras del propio Rexroth. Debido al propósito de este libro, yo no puedo sino citar sus palabras más destacadas en referencia a lo que ahora comento. Sin embargo, si el lector repasara toda su obra, vería que Rexroth habla de las “grandes cuestiones” de una manera sutil y que, a menudo, las deja implícitas para que sean leídas entre líneas.


Si, por el contrario, ha revelado en alguna ocasión su propia filosofía de vida y nos ha resumido sus puntos centrales en una sola palabra, ha sido en su ensayo sobre la novela china que continúa así:


Durante la segunda guerra mundial conocí a un cuáquero anciano y de pequeña estatura de una granja de Indiana que viajaba por cuenta propia por todo el país. En las reuniones dominicales se levantaba y tomaba la palabra para leernos la definición de magnanimidad que da el diccionario Webster’s. Decía que “había venido con este texto porque nos podría ser de gran utilidad”. He aquí la definición:


"Magnanimidad, n; (F. Magnanimité, L. Magnanimitas.) 1. Grandeza del alma; nobleza de sentimientos; clemencia; generosidad; la cualidad o combinación de cualidades del carácter que permite a la persona enfrentarse al peligro y a los problemas con tranquilidad y firmeza, rechazar la injusticia, la mezquindad y la venganza y actuar de manera sacrificada por causas nobles. 2. Un hecho o una disposición caracterizada por lo magnánimo. 3. Temperamento grandioso; singularidad del alma. Excepcional.”


Después de recitarnos todo esto, el anciano cuáquero se sentaba y volvía a aparecer la semana siguiente en otra reunión. Estas palabras significaron una gran ayuda para mí en aquellos horribles años, mucho más que cualquier otro consejo que me hubiesen podido brindar. Ningún artista de primera fila se convertiría en víctima de sus propias creaciones. Sólo esta clase especial de nobleza garantiza la independencia de los verdaderos creadores. Homero la tiene, pero Dante no. Es un tipo de valor, como el de las famosas palabras de Samuel Johnson: “La valentía, señor, es la primera de las virtudes porque sin ella es muy difícil, a veces, ejercer las otras.”


Es la valentía para sobrellevar la inevitable “destrucción de todo lo bueno”, para enfrentarse al hecho de que “el amor no dura siempre, los amigos se traicionan los unos a los otros, la belleza se marchita, los poderosos resbalan en la sangre y sus ciudades arden”. Rexroth coincide con el “mensaje” de Homero y lo resume con sus propias palabras al decir que el universo no tiene sentido por sí mismo, todo es efímero, los únicos valores son aquellos que la gente crea en sus relaciones con los demás: “Lo único que perdura, lo que da valor a la vida es la camaradería, la lealtad, la valentía, la magnanimidad, el amor, las relaciones humanas con una comunicación directa. Es de aquí, y no de ninguna otra parte, de donde surge la belleza de la vida, su tragedia y su sentido.”


Esto puede sonar muy “existencial”, pero nada le es más ajeno a Rexroth que lo que él llama el “angst por el angst”, algo que él califica como una “metafísica apropiada para conejos paralizados”. “El supuesto dilema existencial no me dice nada en absoluto. Su inventor Soren Kierkegaard siempre me ha parecido un hombre enfermo que se comportaba de una forma miserable con su novia, un hombre ‘necesitado de terapia urgente’, como dirían los psiquiatras. […] En cuanto a mí, no veo mi existencia como un enfrentamiento espantoso y continuo con la realidad. Ésta me agrada.”Si Rexroth evoca en algunos momentos “el sentido trágico de la vida”, en otros nos revela una conciencia más mística. Estas dos actitudes podrían parecer en principio contradictorias, sin embargo él las considera como perspectivas complementarias e igualmente válidas. Algunas veces las contrasta, como sucede en la dialéctica de sus ensueños filosóficos. Otras veces las combina, como en las obras de teatro que tratan temas de las tragedias griegas, pero que, al igual que en las obras japonesas de teatro Nô, culminan en una solución trascendente de enredo del karma en lugar de acabar con el típico desenlace dramático.


Rexroth califica su punto de vista como un “anarquismo religioso” o un “misticismo ético” y, en lugar de entrar en detalles, nos remite a algunas de sus principales influencias: “Para una mayor claridad se puede acudir a las obras de Martin Buber, Albert Schweitzer, D.H. Lawrence, Boehme, D.T. Suzuki
(9), Piotr Kropotkin, o incluso a los Evangelios y a las palabras de Buda, Lao Tze y Chuang Tze.” Esta lista puede parecer muy ecléctica, pero nos da una idea de los diferentes aspectos de su filosofía “religiosa” que, por otra parte, podría ser resumida en unas líneas:

Lo que en la contemplación se absorbe, en el amor se dispensa.


En su autobiografía Rexroth nos cuenta una experiencia que tuvo a los cuatro o cinco años cuando, a principios de verano, estaba sentado en la acera delante de su casa:


Una conciencia, y no un sentimiento, de dicha completa más allá del tiempo y del espacio se adueñaba de mí o quizá era yo quien me adueñaba de ella. No quiero usar términos como “me extasiaba” o “estaba transportado, transido”, o cualquier otro que implique que estaba siendo poseído por alguna fuerza externa o algo anormal. Al contrario, parecía que éste fuera el modo natural en que transcurría mi vida, y que esa repentina y aguda conciencia de ello era tan sólo una cuestión de atención en un momento determinado.Cuando estas experiencias “místicas” son más profundas y duraderas, suelen ir asociadas a la meditación y a la disciplina espiritual; pero Rexroth nos da a entender que todos pasamos por esos mismos estados de conciencia en algún momento, a pesar de que apenas nos demos cuenta de ello y sean facilísimos de olvidar una vez que nos volvemos a meter en la vorágine de cada día.


La paz que proviene del hábito de la contemplación […] no es ni rara ni difícil de encontrar. Se ofrece a cada persona en ciertos momentos desde temprana edad, aunque surge cada vez menos en caso de no haber sido bien recibida. Puede ser alcanzada, entrenada y cultivada hasta que se convierta en un hábito constante que forme la base de nuestra rutina diaria. Sin ella la vida sólo es agitación, en la que todo sentido y hasta toda intensidad de sentimiento acaban por extinguirse entre el tedio y el desorden.“En el corazón de la vida”, dice en su ensayo sobre el Tao Te Ching, “hay una minúscula y permanente llama de contemplación”. Incluso sin saber nada de ella, la gente vuelve de forma instintiva a este “centro de calma”. Siempre está ahí, aún en medio de las situaciones más turbulentas; pero algunas circunstancias le son especialmente favorables.


Quienquiera que haya escrito los breves salmos del Tao Te Ching sabía que la contemplación del curso del agua es una de las formas más elevadas de oración. […] En realidad muchos deportes son también formas de contemplación, por ejemplo y muy en especial, pescar en aguas tranquilas. Muchos hombres a los que una vulgarización del budismo zen haría reír, y que lo más probable es que lo encontrasen del todo incomprensible, practican la vida contemplativa a la orilla del río, caña de pescar en mano, al menos algunos días al año. Igual que los grandes místicos, ellos también sienten que la iluminación de esos pocos días es lo que da sentido al resto de su vida.Los poemas que Rexroth ha dedicado a la naturaleza están llenos de esta clase de experiencias. En éste que sigue, él está tendido bajo las estrellas:


Mi cuerpo está dormido. Sólomis ojos y mi cerebro están despiertos.Las estrellas me rodeancomo pupilas de oro. Yo no sabríadecir dónde comienza mi ser o dónde acaba.La suave brisa en los oscuros pinos,y en la hierba invisible,la tierra que se inclina, las estrellas titilantestienen un ojo que se ve a sí mismo.A veces, como es el caso anterior, las experiencias están descritas de una forma más o menos explícita. Pero la mayoría de ellas sólo se dejan entrever:


Cuando arrastré el viejo tronco desde el fondo del estanque,lo sentí pesado como una piedra.Lo dejé tendido al soldurante un mes; y luego lo desmenucéen trozos, que separépara hacer fuego, y los extendípara que se secasen algo más. Esa misma noche, cuando más tarde sale de su cabaña a mirar las estrellas...


De repente vi bajo mis pies,extendidos en el suelo de la noche, lingotesde una fosforescencia parpadeante,y todo alrededor estaba cubierto de astillas de una luz fría, pálida que estaba viva.Sin duda ésta fue la secuencia real de los hechos, pero al mismo tiempo parecen sugerir un estado interior y una iluminación que fueron paralelos a ellos; esta forma alusiva de decirlo se corresponde mejor con el proceso del “desprendimiento del yo” que si hubiera dicho “he tenido tales y tales experiencias”. Como ocurre en muchos de los grandes poemas chinos y japoneses, un estado de espíritu puede ser mostrado a través de la claridad de lo que, en principio, no es sino una simple escena objetiva y natural. El paisaje exterior se corresponde con el paisaje interior, el macrocosmos con el microcosmos.


Con un estilo que recuerda a Whitman, nuestro autor evoca las más amplias imágenes y relaciones:


El inmenso fenómeno sideraldel alba converge en la garcetareverbera y converge en míy sigue su camino infinito irradiando hasta tocar el último polvo galáctico. […]Mi mujer ha estado nadando entre las olas,viene hacia mí por la playa, desnuda,centelleante de agua, cantando alto y claro contra las olas batientes. El sol atraviesa las colinas e inunda sus cabellos, mientras ilumina la luna y enaltece el mar y en el corazón de las montañas vacías fundela nieve del invierno y los glaciaresde diez mil milenios. En sus últimos poemas, escritos en Japón en su mayoría, Rexroth expresa estos momentos de “conciencia cósmica” en términos cada vez más budistas y, sobre todo, con términos de la última visión del sutra Avatamsaka (La Guirnalda de Flores):


.... La Red de Indra,el infinito compuesto de infinitos,la Guirnalda de Flores.Cada universo reflejandolos otros universos, reflejándoseen todos ellos... Nos podría dar la impresión de que la obra de Rexroth está influida por el budismo zen, pero en realidad, lo criticó en muchos aspectos y manifestó tener más puntos en común con otras formas de budismo. Arremetió contra el zen popularizado en Occidente calificándolo de irresponsable y de moda pasajera. Pero también criticó al tradicional zen japonés por su complicidad con regímenes militares, desde el samurai japonés hasta la segunda guerra mundial. Parece que tampoco le gustó mucho el culto y la adoración al maestro espiritual que, a menudo, se encuentran tanto en el zen como en otras prácticas religiosas orientales. Rexroth probablemente hubiera reconocido que la meditación zen es uno de los medios más efectivos para cultivar la paz contemplativa “hasta que se convierta en un hábito constante que forme la base de nuestra rutina diaria”. Pero también es cierto que creía que, al esforzarse demasiado en buscar la iluminación, uno puede dejar de lado lo esencial. Se cree que las últimas palabras de Buda fueron: “Oh discípulos, todo lo que acontece en el mundo es cambiante por naturaleza. Luchad sin descanso”. Rexroth, con una mentalidad más taoísta, nos aconseja:


Todo lo que aconteceen el mundo es cambiantepor naturaleza. Tomadlo con calma. La verdadera iluminación, nos dice, no surge como una experiencia buscada por sí misma, sino como un efecto secundario del modo de vida elegido:


Yo creo que el desarrollo de la capacidad creciente de recogimiento y trascendencia se consigue más por el modo de vida elegido que por ejercitarse en ello. El budismo es puro empirismo religioso. No se fundamenta en creencias, sino sólo en la experiencia religiosa definida en toda su simplicidad y su pureza. Esta experiencia llega a convertirse en una realidad constante y siempre accesible para los que la practican. La base de esto no es ni hacer ejercicios mentales ni tener conocimientos teológicos. Es seguir el “Noble camino de las ocho vías”, cuya culminación es la “calma imperturbable”, el nirvana, que subyace en la realidad. Rexroth no apoyaba la idea de usar drogas psicodélicas como un atajo para conseguir una visión mística. Como mucho, reconocía que estas sustancias habían dado a algunos jóvenes la posibilidad de vislumbrar una “vida interior”, que había sido reprimida por la cultura de la clase media americana. Al hablar de este tema solía citar a San Juan de la Cruz: “Las visiones son indicios de una falta de verdadera visión”. Para Rexroth la experiencia religiosa trascendente no es la visión de un mundo diferente y sobrenatural, sino un despertar consciente a éste:


Los objetos reales poseen su propio significado trascendental. […] Lo sagrado puede encontrarse en un montón de polvo. Es, en realidad, ese montón de polvo. […] La verdadera iluminación es un hábito cotidiano. No somos conscientes de que vivimos en la claridad de las luces porque no vemos ninguna sombra proyectada. Y cuando tomamos conciencia de ello, lo hacemos de la misma manera que los pájaros perciben el aire y los peces el agua. La gente tiende a describir estos momentos de consciencia en términos de sus propias y variadas creencias religiosas, pero en realidad las experiencias se parecen mucho entre sí y se dan también entre gente no religiosa. Aunque muchas veces vayan más allá de nuestra comprensión racional, ello no implica por fuerza que se trate de experiencias sobrenaturales. Rexroth es bastante claro acerca de esta distinción. Está felizmente libre de la moda new age y es demasiado perspicaz como para ser arrastrado por las supersticiones y pseudo ciencias en las que tantas personas han creído y todavía siguen creyendo hoy en día. Al recordar a gente de su propia generación que, aunque era inteligente en otros aspectos, tenía una fe ciega en la astrología o en las cajas de orgón de Reich, nos hace la siguiente observación: “Cualquiera que hubiese estudiado física en el instituto habría podido ver que esas cosas eran del todo absurdas, pero el problema radicaba en que estas personas habían dejado de creer tanto en la física como en el capitalismo y en la religión. Para ellos todo esto no era más que un mismo engaño.”


Igual de escéptico se siente ante las pretensiones científicas del moderno psicoanálisis y de la psiquiatría. En su divertido artículo “My Head Gets Tooken Apart” (“Me diseccionan la cabeza”) nos describe la ocasión en la que recibió dinero de un “Instituto de Investigación” por participar en un experimento de tres días sobre la exploración de la “personalidad creativa”. Después de la enorme variedad de baterías de tests, entrevistas y cuestionarios a los que se tuvo que someter, su conclusión fue:


¿Qué sentido tenía todo esto? Ninguno. […] Estas paparruchas con las que nuestra sociedad se engaña a sí misma son mucho menos efectivas, y mucho menos científicas, que las supercherías de otras épocas y otros pueblos. Cualquier curandero sioux, cualquier sacerdote atento y cariñoso, una abuela con experiencia o cualquier herborista chino podrían haber descubierto más en media hora que lo que estas personas hicieron en tres días. […] Por mi parte, si se me diera a escoger, más me confiaría a los cavernícolas que pintaron las cuevas de Altamira. Con estas palabras nos da a entender que algunas de las prácticas tradicionales pueden poseer, al menos de forma intuitiva, una pizca de lucidez sobre las circunstancias normales de la vida corriente. Sean supercherías o no lo sean, la gente tiende instintivamente a dejarse arrastrar por aquello que parecen expresar los arquetipos psicológicos o espirituales: sus relaciones y sus aspiraciones, los conflictos internos de toda la vida. “Lo que se busca en la alquimia, en los libros herméticos, en la teología menfita o en esas manías absurdas como la de los platillos volantes es un esquema fundamental de la mente humana expresado de manera simbólica”. Y encontramos ahí esos esquemas básicos porque éstos provienen de mentes en esencia similares a las nuestras.


Lo que los gnósticos proyectaron en la pantalla de su profunda ignorancia como una imagen del universo fue en realidad una imagen de su propia mente. Su mitología es un retrato simbólico, casi deliberado, de las fuerzas que operan en la estructuración y en la evolución de la personalidad humana, […] un panorama institucional de lo que Jung ha llamado el inconsciente colectivo. […] Esta idea, tal como ha señalado Jung, no se refiere a que todos compartamos un alma misteriosa y colectiva. Es una imagen colectiva porque todos los seres humanos respondemos ante la vida de forma muy parecida, porque todos tenemos los mismos atributos fisiológicos. Si la manipulación de los símbolos no nos permite influir en el cosmos, al menos nos permite influir en nuestras mentes. Para Rexroth no se trata de creer o no en la validez objetiva de cualquier sistema oculto o religioso; lo que le interesa es el “mundo interior”, los “valores que no pueden ser reducidos a cantidades” y que encuentran su expresión en estas formas. En la medida en que la religión es un intento de explicar la realidad objetiva, se va quedando cada vez más desfasada, ya que la Humanidad progresa en su conocimiento; pero podría decirse que su importancia se mantiene en lo que se refiere al mundo interior, a la realidad subjetiva:


Idealmente la religión es lo único que quedaría después de que el hombre lo supiera todo. […] A medida que las interpretaciones especulativas de la religión se van derrumbando como explicaciones de la realidad, adquieren el carácter de representaciones simbólicas de diversos estados del alma. Si subsisten en la práctica de un culto, decimos que han sido llevadas a un estado de sublimación. Es precisamente su irracionalidad lo que hace que el dogma y el ritual se mantengan vivos. En el momento en que éstos se pudieran reducir a explicaciones basadas en el sentido común o pudieran ser refutados, se apagarían. Sólo sobreviven los misterios, porque se corresponden con un proceso interno en la vida del hombre, y porque son el signo exterior de una realidad espiritual interior.A Rexroth le gustaba decir que, “la religión es algo que se hace, no algo en lo que se cree.” Él estaba muy interesado en las fiestas y en los rituales religiosos y folclóricos de todo tipo, hasta el punto de ensalzar incluso sus vestigios modernos más manidos. “Poco importa si papá tiene que estar pagando durante un año las facturas de la primera comunión, de la barmitzvah, o de la boda. Por un momento ha existido al menos ese reconocimiento, aunque sólo sea simbólico, de que incluso la vida más pobre y monótona tiene una importancia trascendental, y de que ningún ser humano es insignificante”. Con esta clase de espíritu él mismo participó en diversos rituales religiosos: budistas, védicos, cuáqueros e incluso católicos.


Lo que me atrae del catolicismo no es su cristianismo, sino su paganismo. […] La vida litúrgica de la Iglesia me conmueve porque evoca las más antiguas respuestas al ciclo de los años, al cambio de las estaciones y a los ritmos de la vida de los hombres y los animales. Para mí los sacramentos transfiguran los ritos de paso. […] En los ritos de paso, las relaciones y las actividades fundamentales de la vida: nacimiento, muerte, relaciones sexuales, comer, beber, escoger una vocación, adolescencia, enfermedades mortales, en fin, la vida en sus momentos más importantes se ennoblece por la introducción ceremonial de la trascendencia. El universo entero se refleja en el acontecimiento de una misa o en una ceremonia, que es en sí misma un tipo de danza y una obra de arte. No es necesario decir que Rexroth se oponía a casi a todo lo referente a la Iglesia católica excepto a sus rituales; pero al igual que mucha gente, parece haber tomado parte en prácticas religiosas que le atraían, dejando de lado los aspectos que no le gustaban. “En la actualidad se ve que una gran parte de nuestra sociedad más cultivada adopta, de forma voluntaria, los comportamientos religiosos y las creencias de comunidades más primitivas, por razones personales tan sólo pragmáticas o psicológicas”. Su práctica católica se limitaba, más que nada, a acudir a las ceremonias anglo-católicas que han mantenido los rituales de la Iglesia romana rechazando al mismo tiempo su autoridad dogmática.


De todas maneras, siempre me ha sorprendido que una persona como Rexroth pudiera tener algo que ver con cualquier Iglesia cristiana. Una cosa es practicar algún tipo de meditación, o tomar parte en alguna fiesta o ritual que todo el mundo reconoce como una simple forma de centrar nuestra vida y celebrar una comunión con los demás; y otra muy diferente, reforzar la credibilidad de instituciones repulsivas y de dogmas nocivos en los que todavía cree tanta gente. Como el propio Rexroth dice con un espíritu muy diferente:


Durante miles de años, los seres humanos de buena voluntad han intentado que el judaísmo y el cristianismo resultaran aceptables en el terreno moral a las personas sensatas y civilizadas. Ninguna otra religión ha necesitado nunca semejante esfuerzo de espiritualización […] ¿Por qué se molesta la gente? Si necesitaran una religión, los textos básicos del taoísmo, del budismo y del confucianismo no precisan de ese tipo de reelaboración. Puede que fuera necesario, sobre todo en los documentos budistas, recortar la retórica exótica, pero no hacer que signifiquen justamente lo contrario de lo que dicen.Cualesquiera que sean los gustos personales de Rexroth acerca de los rituales, sus escritos sobre religión son bastante lúcidos en general. Como en el resto de su obra, siempre busca lo que puede ser relevante, sugestivo o ejemplar. Por ejemplo, en su estudio sobre Lamennais, radical católico del siglo XIX, lo que le interesa es su “sensibilidad espiritual”, no los “detalles de su variable filosofía y teología”. “Sus doctrinas cambiaban, pero no su vida, así que es su vida y la expresión literaria, que podríamos llamar incluso poética, de esa vida coherente lo que nos interesa”.


Una cosa es cierta, no hay nada puritano ni fuera de este mundo en el misticismo de Rexroth. Él mismo nos dice que el tema de sus poemas en The Phoenix and the Tortoise es el descubrimiento de una base para recrear un sistema de valores dentro del sacramento del matrimonio. El proceso tal como yo lo veo iría así: del abandono al misticismo erótico, del misticismo erótico al misticismo ético del sacramento del matrimonio, de ahí a la realización del misticismo ético de la responsabilidad universal — del Otro a los Otros. Estos poemas bien pudieran estar dedicados a D.H. Lawrence, que murió en su intento de recrear una familia espiritual.Como él decía, hay mucha paja en Lawrence: retórica sentimentaloide, un primitivismo ridículo, polémicas sexuales pasadas de moda e incluso tendencias vagamente fascistas. Pero lo que prevalece es su lucha por una vuelta a la realidad primigenia, por restablecer las conexiones orgánicas vitales, empezando por la más íntima. Al hablar de los poemas de Lawrence sobre el amor y la naturaleza, Rexroth nos dice: “La realidad se extiende a través del cuerpo de Frieda [la mujer de Lawrence], a través de todo lo que toca, de cada lugar que pisa […] todo resalta iluminado por una luz que parece sobrenatural y es, al mismo tiempo, del todo terrenal. […] Más allá del Sagrado Matrimonio se abre un mundo restablecido de pájaros, animales y flores — un mundo objetivo sacralizado. ‘¡Mira, hemos pasado!’ Hemos entrado en un mundo transfigurado por la gloria que lo envuelve por todas partes como una luz sobrenatural.” Y en lo referente a sus poemas sobre la muerte: “Lawrence no trató de engañarse con falsas promesas o con garantías ilusorias. La muerte es un misterio absoluto e impenetrable. Comunión con los demás y olvido, sexualidad y muerte, se puede revelar el misterio pero sólo como algo totalmente inexplicable.”


Los propios poemas de amor de Rexroth manifiestan la misma clase de reverencia por la sexualidad como un misterio profundo e insondable:


Invisible, solemne y fragante,tu carne se abre a mí en secreto.No conoceremos un enigma más grande.Después de todos estos años no hay nadamás extraño que esto. Nosotros, que nos sentimoscomo un sólo ser doble, y movemos nuestros miembroscomo hábiles instrumentos de un mismo deseo fundido,somos un misterio en brazos del otro.


Con la misma delicadeza, evoca la fugaz eternidad de la unión de los amantes. En este poema (inspirado en Gymnopédie nº 1 de Satie), los amantes están una noche al borde del mar en el sur de California:


El futuro se ha ido hace tiempoy el pasado no llegará jamássólo tenemos estaeternidad nuestratan pequeña tan infinitatan breve tan inmensainmortal como nuestras manos que se tocanimperecedera como el encendido vino que bebemostodopoderosa como este sencillo besoque no tiene comienzoque nunca nuncatendráfin La cábala, el tantrismo, el Cantar de los cantares... A Rexroth le gusta invocar los misticismos que juegan con las conexiones o paralelos entre el amor humano y el divino, que ven el acto sexual como una unión espiritual, o incluso como un modo de contemplación:


El amor es el aspecto subjetivode la contemplación.El amor sexual es una delas más perfectas formas decontemplación, mientras no esté hechode ignorancia, avaricia,y posesión. Cuando utiliza la expresión “del Otro a los Otros” nos quiere dar a entender algo visible en las siguientes líneas:


Para el corazón empobrecido la noticia e incluso la vista de la destrucción de miles de otros seres humanos puede asumir sólo la forma de un grito lejano […]Sin embargo, como para los dos amantes, el ser querido es conocido yamado cada día con más plenitud, es todo el universo de personasel que deviene más y más real.


Uno de los pensadores que más influencia han ejercido sobre Rexroth es Martin Buber
(10), el “filósofo del diálogo” judío. Según Rexroth, “es prácticamente el único escritor religioso que una persona no religiosa puede tomar hoy en serio”. Es cierto que es un escritor religioso, pero de una religiosidad muy especial que ha hecho que su filosofía sea llamada medio en broma, pero con bastante acierto, “judaísmo zen”. En su juventud, Buber tuvo la sensación de que su preocupación por “la experiencia religiosa” le había llevado, en cierta ocasión, a no prestar toda la ayuda necesaria a alguien que se la había pedido y que más tarde se suicidó. Refiriéndose a ello escribió:

Desde entonces he renunciado a lo “religioso” que no es más que la excepción, extracción, exaltación o éxtasis; o bien lo religioso ha renunciado a mí. No poseo nada, salvo el día a día que jamás me es arrebatado. El misterio ya no se revela, ha escapado o ha edificado su morada aquí, donde todo acontece mientras va sucediendo. No conozco otra plenitud sino la de cada hora mortal de exigencia y responsabilidad. […] Si eso es religión, entonces religión lo es todo, en realidad es todo lo que se vive en su posibilidad de diálogo. Buber no ve la realidad fundamental ni en la experiencia subjetiva ni en el mundo objetivo, sino en el “reino del entre.” “Al principio está la relación.” “Toda vida verdadera es encuentro”. En su obra maestra Yo y Tú distingue dos tipos básicos de relación: Yo-Eso y Yo-Tú. Yo-Eso es una relación de utilización y experimentación entre el sujeto y el objeto; Eso (puede ser Él o Ella) no es más que una “cosa entre todas las cosas”, un objeto susceptible de comparación y categorización. La relación Yo-Tú es única, recíproca y total, y además, es irremediablemente temporal. “El ser individual aparece cuando se contrasta frente a otros seres individuales. La persona aparece en el momento en que entra en relación con otras personas.”


Rexroth recalca que el punto de vista de Buber no es un sermón sentimental sobre el “compartir” o “estar unidos en fraternidad” (esa forma de unirse tan extendida hoy en día que “no es nada más que una concentración de elementos asustados”), ni tampoco es una invocación del colectivismo en oposición al individualismo. «El individualismo sólo comprende una parte del ser humano, el colectivismo comprende al ser humano sólo como una parte. Tanto Buber como Rexroth hacen una clara distinción entre colectividad (como suma de elementos) y comunidad auténtica (que estaría formada por un grupo de personas interrelacionándose de forma viva y directa).Rexroth critica a Buber en tres puntos fundamentales: cuando se convierte en un apólogo del sionismo (a pesar de que el sionismo de Buber nunca fue beligerante ya que trabajó de forma tenaz en favor de un verdadero acercamiento entre judíos y árabes); cuando concluye su excelente trabajo sobre las tendencias de las comunidades libertarias (Caminos de utopía) con falsas ilusiones sobre lo prometedor que resultaba el establecimiento de kibutzs en Israel; y cuando, en la última parte de Yo y Tú, llega a la noción de Dios como el “Tú eterno”. Rexroth se opone a los aspectos desagradables del Dios bíblico de Buber, pero aún desconfía más de esa “avidez metafísica” por una relación absoluta. “Cualquier obra que tenga un final feliz reservado en el Infinito es, en ese aspecto, engañosa. […] Yo creo que la realización más completa del ser se da cuando éste acepta sus límites de contingencia. Es más difícil, pero mucho más noble, amar a tu mujer como a otro ser humano tan efímero como tú mismo, que mantener conversaciones imaginarias con un imaginario Absoluto”. Sin embargo, según Rexroth, la aceptación de las relaciones contingentes y fugaces sería el verdadero punto esencial en la perspectiva de Buber. La idea de un “Tú eterno” no es realmente una implicación necesaria de su filosofía. “A pesar de que el mismo Buber podría estar en desacuerdo desde el punto de vista doctrinal, en su filosofía no cambiaría nada importante si elimináramos a su Dios. Lo que nos quedaría sería una filosofía de alegría, vivida en un mundo poblado por muchas otras personas.”


Una buena parte de la obra de Buber está dedicada a la presentación del hasidismo, un movimiento popular místico que surgió en las comunidades judías del este de Europa en el siglo XVIII. Rexroth analiza en profundidad la historia y la naturaleza de este movimiento y explica cómo difiere en algunos aspectos de la sofisticada reinterpretación que Buber hace de él; sin embargo y a pesar de todo, lo que sobresale es un “buen humor sagrado” y una afirmación de comunidad que sólo aparece en los movimientos religiosos en muy pocas ocasiones. La obra de Buber Cuentos jasídicos nos recuerda en cierto modo las anécdotas sufíes, del zen o de los taoístas, pero poseen un carácter más comunitario y más ético. Al igual que éstas, nos revelan a menudo un hecho decisivo en la vida de una persona, aunque en general se trata más de una “transformación” moral interna que de una experiencia iluminadora. No hay ningún logro espiritual definitivo. Cada nueva situación, cada nuevo encuentro requiere que se responda con todo el ser. Las historias hasídicas tienen lugar en un contexto de judaísmo tradicional bastante ortodoxo, lleno de supersticiones, relaciones sociales anticuadas y formas religiosas poco atractivas; y aún así, a pesar de ello, lo que más fluye a través de todo esto es alegría y encanto, amor y tranquilidad, frente a un mundo en continua fuga. A eso se le llama “voluntad de Dios”, pero el movimiento del universo se acepta […] en términos muy parecidos a los del Tao Te Ching. Música y danza, el amor mutuo en el seno de la comunidad, ésos son los verdaderos valores; son hermosos porque no son absolutos. Y sobre esta base de modestia, de amor y alegría se eleva una estructura moral que consuela e ilumina como no lo hace casi ninguna otra expresión religiosa de Europa occidental.Rexroth apoya siempre de forma entusiasta estos misticismos éticos que “reafirman la vida”, siempre está dispuesto a valorar y animar cualquier tendencia que se dirija a la unión de contemplación y comunidad o que intente integrar en un mismo mundo la vida espiritual con la vida cotidiana. Como todos sabemos, el misticismo ha servido muchas veces para justificar la falta de cumplimiento de responsabilidades éticas y la despreocupación ante los problemas sociales. La experiencia de la unidad trascendente se ha tomado como implicación de que todo el sufrimiento y agobio de este mundo son sólo una ilusión, y por consiguiente no necesitaríamos preocuparnos por ello. Las expresiones contradictorias del misticismo (como trascendencia de la dualidad, “Todo es Uno”, etc.) pueden ser recursos apropiados del lenguaje para hablar de experiencias difíciles de describir; pueden incluso, de alguna manera, ser ciertas, pero sacar la conclusión de que son verdaderas, en el sentido estricto de la palabra, sería confundir distintos niveles de la realidad. La forma más simple de refutar esta clase de sofística trascendental es hacer notar que, incluso aquellos que la predican, se toman algunos aspectos de la vida mundana muy en serio, como por ejemplo el dinero que cobran por sus enseñanzas.


Rexroth jamás cae en esta trampa. Cuando lo percibe no duda en desvelarlo con rapidez. La verdadera razón de la popularidad del oculto Antiguo Oriente la señaló Kipling hace tiempo: «Embarcadme hacia algún lugar del este de Suez [...] donde no existan los diez mandamientos». Cuando la religión es suficientemente exótica no es necesario preocuparse por responsabilidades. Uno puede permitirse cualquier cosa. Rexroth tampoco admite la idea de que uno debe “curarse a sí mismo” antes de actuar con los demás. Tal como nos ha recalcado a menudo, los grandes místicos del pasado insisten de manera casi unánime en que los dos aspectos han de ir juntos. “El contemplativo católico, el sufí, el monje budista, todos ellos siguen un ideal de perfección. La iluminación les llega como la coronación a una vida de intenso activismo ético, de honradez, lealtad, pobreza, castidad y, sobre todo, caridad, amor generoso y positivo hacia todas las criaturas. La vida virtuosa crea un ambiente en el que la iluminación espiritual fluye como una luz difusa y sin origen.” Una definición clásica de las prioridades dada por uno de los más grandes místicos occidentales dice: “Si alguna persona estuviera en tal estado de arrobamiento como aquel en el que se encontró una vez San Pablo, y le dijeran que había un hombre enfermo cerca que necesitaba una taza de caldo, mejor haría en dejar su estado por amor al prójimo y servir a quien necesita ayuda” (Meister Eckhart). Esta misma idea aparece implícita en el ideal mahayana del bodhisattva, pero con un matiz suplementario que a Rexroth le gusta especialmente:


Un bodhisattva, por si alguien no lo sabe, es un ser que, cuando está a punto de alcanzar el nirvana, se retira haciendo voto de no entrar en esa paz final hasta que consiga atraer al resto de los seres. Según el pensamiento budista más profundo, el bodhisattva hace esto “con indiferencia” porque sabe que no existe ni ser ni no-ser, ni paz ni ilusión, ni salvadores ni salvados, ni verdad ni consecuencia. Ésta es la razón para esa expresión a la vez benigna y en calma en los rostros del arte religioso del lejano Oriente.Pero una caridad lúcida implica en definitiva oponerse al sistema social que hace todo lo posible para que ésta no pueda llevarse a cabo y Rexroth añade una “coletilla” al voto bodhisattva:
Mientras haya una clase inferior,yo pertenezco a ella. Mientras hayaun elemento criminal,yo también lo soy. Mientras hayauna sola alma en prisión, no seré libre.

[NOTAS]
8. Parade’s End. Tetralogía sobre el periodo de la Primera Guerra Mundial escrita por el autor y crítico inglés Ford Madox Ford (1873-1939)
9. D.T. Suzuki (1870-1966). Autor de numerosas obras sobre el budismo zen y principal divulgador de él en Occidente.
10. Martin Buber (1878-1965). Nació en Viena. Filósofo de la religión y de la cultura, exponente de un existencialismo y espiritualismo en sentido amplio, intérprete y renovador del pensamiento y de las tradiciones judías del jasidismo.
Fin del capítulo 2 de “Erotismo, Misticismo y Revolución” de Ken Knabb, traducción de Esther Quintana revisada por Ken Knabb. Versión original:
The Relevance of Rexroth (1990).
No copyright.