domingo, 11 de marzo de 2012

Rosa Luxemburgo y el control obrero (Rolando Astarita)

Interesante artículo del cual añadimos varios enlaces:
Enlace con blog de Astarita . Tambien aparecen otros artículos interesantes sobre el "control obrero" y el "programa de transición" al estilo "trotskista".

lunes, 5 de marzo de 2012

Tecnologías de la Información y Socialismo (del Socialist Standard)


El socialismo será una sociedad basada en la producción para su uso. Pero, ¿qué significa esto? ¿Cómo podría esto funcionar y qué papel podría jugar la tecnología de la información en el socialismo?

Al describir la nueva sociedad por la que están trabajando , los socialistas se enfrentan con frecuencia la pregunta de "¿cómo funcionará esto?". Los que preguntan a menudo asumen que las cosas sólo pueden “funcionar” con un sistema de dinero y  precios, que las cosas simplemente ocurren, sin necesidad de que ellos participen.

El sistema de mercado de compra y venta probablemente "funcione" bien, en el sentido de que sigue funcionando con o sin las persona traten de controlar a dónde nos lleva. Después de todo, los políticos de hoy en día parecen admitir cada vez más el escaso control que tienen sobre el sistema que simplemente administran. Sin embargo, esta ausencia inevitable de de control social consciente es precisamente el problema. La nueva forma de organización social donde la producción se organiza exclusivamente para su uso puede requerir una participación más activa de la gente, pero esta es la única manera de dirigir la sociedad en interés de toda la población. Así que al responder a la pregunta "¿cómo funcionara esto?" los socialistas reconocen que existe en primer lugar, la necesidad de que la gran mayoría de la gente de entienda y quiera el socialismo.

La forma en que las cosas van a "funcionar" en el socialismo es a través de lo que llamamos "la producción para su uso". Este rasgo definitorio del socialismo no es difícil de entender: simplemente significa producir directamente lo que se necesita, sin necesidad de intercambio monetario como en el capitalismo. A lo largo de la historia humana siempre ha habido la producción exclusivamente para el uso, a partir de la recolección de alimentos y la fabricación de herramientas en sociedades cazadoras-recolectoras. En el capitalismo de hoy en día, hay muchos ejemplos que van desde las actividades de las organizaciones de voluntarios para las tareas del hogar o jardinería.

Producción para el uso

En el socialismo, la producción directamente para el uso será la regla. La producción socialista necesita organizarse democráticamente: una organización de la producción para el uso dictatorial no sería socialismo. Al considerar la relación entre la democracia y la producción, la cuestión de  "¿cómo va a funcionar?" exige algunas respuestas más. En la construcción del socialismo, tenemos que considerar cómo las preferencias y opiniones de toda la sociedad se verán reflejadas en las decisiones que se toman sobre la producción de bienes y servicios.

Tres preguntas específicas acerca de la producción en el socialismo vienen a la mente. En primer lugar, una pregunta sobre el cálculo económico, en segundo lugar  la escala geográfica de la toma de decisiones y en tercer lugar los incentivos en una sociedad socialista. Estas son cuestiones donde el papel de las tecnologías de la información (TI) en el socialismo pueden ser importante en las respuestas ofrecidas por los socialistas.

La primera pregunta concerniente al cálculo económico se plantea por los defensores del libre mercado. El mercado se dice que es un mecanismo descentralizado para el cálculo de la demanda a fin de lograr el nivel adecuado de suministro, tal como se expresa a través del gasto monetario. Hay, por supuesto, defectos en este argumento: el dinero no se distribuye por igual, el mercado no es un sistema tan elegantemente descentralizado y no alcanzar el tipo de eficiencia de los libros de texto tal como se pretende. Sin embargo, existe la necesidad de mostrar cómo los cálculos sobre la oferta y la demanda serían estimados en la ausencia del sistema de mercado.

Sería necesario calcular la cantidad de suministros que serían necesarios para alcanzar un determinado nivel de producción. Este tipo de cálculo de input-output tendría que ocurrir en diferentes escalas geográficas: desde las formas “locales” de cálculo a la regional e incluso mundial. Esto se conecta con nuestra segunda pregunta sobre el alcance de la toma de decisión local frente a la centralizada hecha en el socialismo.

En cuanto a las formas locales de organización, las unidades individuales de producción en el capitalismo (fábricas, oficinas, etc.) ya la tienen sistemas TI para el cálculo de los recursos que se requieren en la producción, así como sistemas de control del stock para la gestión de los suministros de recursos. Aparte de los aspectos que conciernen a la contabilidad monetaria, estos sistemas podrían ser de utilidad que fueran adoptados por la sociedad socialista.

En cualquier caso, la contabilidad monetaria no ayuda con los cálculos de input-output que realmente se necesitan en la planificación de la producción. Estos cálculos se pueden hacer en términos de cantidades (ya sea en kilogramos, litros, watts u otras unidades de medida). Ellos son a menudo, incluso dentro del capitalismo. De hecho incluso en 1973, el economista Wassily Leontief fue galardonado con un premio Nobel por la formular una metodología para el análisis de input-output en que se podría recurrir a esas medidas cuantitativas.

Además de la utilización de sistemas TI existentes, algunos nuevos desarrollos serían necesarios en la organización local de la producción. Por ejemplo, las operaciones de los diferentes tipos de actividad productiva podrían ser hechas abiertas y revisables a través de una información pública mejorada. La toma de decisiones y la contratación de personas con ciertas habilidades son otras áreas donde las TI podrían mejorar la organización de la producción para su uso.

Pasando a las escalas regionales y globales, a menudo se dice que la producción en la sociedad moderna es demasiado compleja para ser objeto de cálculo. Sin embargo, incluso remontándonos a la década de los sesenta, cuando la tecnología informática estaba en sus primeras etapas, teóricos de la mentalidad “socialista” han citado el uso potencial de los ordenadores para el cálculo de input-output auna escala más amplia. La potencia de computación moderna significa que los cálculos necesarios, incluso para millones de productos se podría lograr en minutos. De hecho, la escala computacional de estos cálculos es pequeña en comparación con otras aplicaciones de las modernas "super-computadoras" tales como en el pronóstico del tiempo (ver ‘Towards a New Socialism’ de W. Paul Cockshott y AllinCottrell, SpokemansBooks, 1993)

Toma de decisiones democrática

El procesamiento matemático a gran escala no constituiría el problema de otros tiempos, sin embargo, una sociedad socialista tendría que hacer frente a la cuestión de la mejor manera de democratizar la producción. Podría ser utilizada para proporcionar acceso universal a las fuentes globales de información sobre las diferentes opciones que se plantean en la planificación de la producción. Es importante señalar que el almacenamiento centralizado de información no significa necesariamente que la toma de decisiones debe ser centralizada. La mayor disponibilidad de información facilitaría la propia democracia que los socialistas argumentan que se necesita para prevenir la centralización del poder.

La cuestión de hasta qué punto será posible localizar la producción y la toma de decisiones seguirá siendo un tema de debate, tanto antes como después de la revolución socialista. Ciertamente, la organización local parece adecuada para muchos tipos de producción, algunas de los cuales no necesitarán tanta centralización o incluso nada de la información utilizada en su planificación. Otras cuestiones necesitarán decisiones a una escala geográfica más amplia: algunos aspectos de la gestión del medio ambiente, por ejemplo. La discusión de estos temas se beneficiará de la versatilidad de los sistemas de TI, lo que significa que la toma de decisiones puede ocurrir a la escala más adecuada, ya sea local, regional o global.

Sobre la tercera pregunta, acerca de los incentivos, a menudo se pregunta qué podría motivar a la gente en el socialismo a buscar nuevas innovaciones. La principal respuesta a esto radica en el conjunto completamente nuevo de prioridades y motivaciones en que las personas reconocerían la urgente necesidad de lograr cierto tipo de desarrollo (por ejemplo, el desarrollo de fuentes de energía renovables y otras formas ecológicamente sostenibles de producción). Las TI, promoviendo el intercambio de conocimientos y la cooperación, también serían importantes en el fomento de la innovación, como de hecho lo ha sido, incluso bajo el capitalismo. Un ejemplo de que los socialistas han sido conscientes ha sido el "software de código abierto" movimiento en el que personas separadas geográficamente han colaborado a través de Internet para desarrollar la plataforma informática de Linux. Su trabajo, a la vanguardia de la industria de las TI, se ha organizado sobre una base voluntaria, tratando activamente de evitar el mercado en lugar de utilizarlo.

Un sistema de producción exclusivamente para el uso tendría un conjunto completamente nuevo de prioridades e incentivos para desarrollar en estas áreas y se haría eco de fuentes muy diferentes, tales como la dinámica de la cooperación, la democracia y la libertad implementada para centrarse en aquellas áreas de producción que fueran ampliamente reconocidos como de mayor beneficio.

El rápido desarrollo de la tecnología informática ofrece un nuevo tipo de respuesta a los argumentos a favor del mercado relativa a los cálculos, toma de decisiones e incentivos. El suministro de información sería una parte esencial de la estructura democrática del socialismo y la tarea de diseñar los sistemas que mejor puedan gestionar este será uno de los mayores desafíos que enfrente la sociedad socialista.

El uso de los sistemas de TI en el socialismo no siempre será la faceta de la nueva sociedad que capture la imaginación más. Algunos, incluso, temen que conduzca a un escenario de pesadilla en la que los ordenadores nos empiezan a controlar, en lugar de lo contrario. Estos temores no reconocen el potencial de las TI para facilitar en lugar de dictar la organización social, en la medida en  que se utilizan para trabajar en los intereses del conjunto de la sociedad. Las TI pueden proporcionar las bases para nuevas formas de organización que sobrepasan cualquier cosa que haya o pueda haber existido en el capitalismo.

lunes, 27 de febrero de 2012

Jean van Heijenoort-De revolucionario trotskista a lógico matemático

Por Gabriel García Higueras
Gabriel García Higueras (Lima, 1966), es historiador, y autor de un espléndido trabajo titulado Trotsky en el espejo de la historia (Lima, 2005).

No pretendemos enlazando a este artículo reivindicar a Trotsky o al trotskismo, sino reivindicar críticamente la figura de un revolucionario, que tras ser intimo de Trotsky fue capaz de cuestionarse ciertas "certidumbres", como la política de los bolcheviques tras la toma del poder o a indagar en los nuevos métodos matemáticos y lógicos que nos pueden servir para entender la realidad, superando los esquematismos de una "dialéctica" pseudo-marxista que se refugiaba en fórmulas huecas para evitar de investigar y seguir profundizando en el conocimiento de la realidad concreta. ICORSOC.

http://www.fundanin.org/garciahigueras4.htm

miércoles, 22 de febrero de 2012

Por una revolución no violenta (Democratie Communiste (Luxemburguiste))

"Un objetivo que necesita medios injustos no es un objetivo justo" (Karl Marx)[1]

La ideología dominante califica de "violentos" a numerosos métodos de acción, en realidad legítimos, del movimiento obrero democrático, como los piquetes de huelga, las ocupaciones de centros de trabajo,... Ejemplos de esta criminalización por parte de la burguesía, los gobiernos y sus medios de comunicación hemos podido verlos (y padecerlos) en cada una de las Huelgas Generales desarrolladas en España, en las que se asimilaba a los piquetes sindicales, de forma malintencionada, a las prácticas mafiosas. O en las ocupaciones en Argentina de las empresas abandonadas por los patronos tras la última crisis. Esas empresas recuperadas y autogestionadas por los trabajadores se han convertido en objetivo prioritario de la reacción burguesa y de su gobierno, dado que ponen de evidencia las posibilidades reales de la socialización.

Todo eso no son formas violentas de lucha. La violencia surge en realidad del lado de la organización capitalista de trabajo, que impone a los asalariados, cuando no la pueden soportar ya más, actuar en defensa de sus derechos elementales.

Esos métodos de acción son formas espontáneas de lucha, así como la huelga general y la organización en asambleas generales democráticas y soberanas. Son pues las bases de una revolución llevada a cabo por la clase social que está sometida al salariado.

Además, una verdadera revolución democrática se hará en las conciencias, tanto como en la conquista del poder desde la base. Lo que nosotros debemos combatir y abolir es el sistema capitalista que hace que los seres humanos se vuelvan competidores y enemigos.

La revolución por la que nosotros militamos, es la revolución hecha por seres humanos iguales y libremente asociados. Esta revolución, que desemboca en el socialismo/comunismo, va en contra (a la vez por sus objetivos y por sus medios) de la ideología de la clase dominante. Ahora bien, esta ideología (que no duda en justificar las violencias de la clase dominante, y del imperialismo en particular) se encuentra tanto en las capas explotadas como en las que explotan. La revolución democrática deberá desenmascarar las ideologías mistificadoras y que sirven para ocultar la realidad, y, en particular, la violencia terrible de la esclavitud asalariada.

La revolución socialista- comunista, proceso de transformación radical de la sociedad humana realizado por ella misma, es a la vez la conquista de la democracia y de la igualdad, y la eliminación de las explotaciones, de las dictaduras y de las violencias. Se trata de pasar, a través de la revolución consciente y de las conciencias, de la era capitalista a la era de la humanidad reunida.

En 1918, diez días después de su liberación de prisión, Rosa Luxemburg asignaba a la revolución alemana el objetivo inmediato de la abolición de la pena de muerte (artículo publicado en el Diario espartaquista Die Rote Fahne de 18 de noviembre de 1918). Un mes más tarde, en el programa de la liga espartaquista, escribía: "La revolución proletaria no tiene ninguna necesidad del terror para realizar sus objetivos. Odia y detesta el asesinato"[2].

La revolución democrática es en efecto un proceso coherente: suprimir la explotación no puede hacerse empleando la explotación, suprimir la violencia no puede realizarse usando la violencia.
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[1] Karl Marx, Rheinische Zeitung, 1842.

[2] Rosa Luxemburgo, ¿Qué quiere la Liga Espartaquista?, 14 de Diciembre de 1918.

lunes, 20 de febrero de 2012

Marxismo sin dialéctica (Rolando Astarita)

Un interesante artículo, donde se nos presenta el eco de la dialéctica marxista dentro del movimiento obrero, así como las alternativas y polémicas suscitadas al respecto del tema.

Vínculo con artículo el blog de Astarita (incluyendo todos los comentarios)

sábado, 18 de febrero de 2012

Movilizaciones de estudiantes en Valencia y represión.

Investigación y Correspondencia Inter-Socialista manifiesta su solidaridad.

Cliquear aquí.

domingo, 12 de febrero de 2012

Alemania, noviembre 1918 (del Socialist Standard)

Publicamos el presente artículo que hemos traducido del Socialist Standard. Sin compartir necesariamente el 100 % de sus posiciones nos parece de una importancia crucial su reflexión de fondo: no se puede transformar la sociedad en sentido socialista sin socialistas, sin una mayoría de trabajadores que conscientemente están por esa transformación, lo cual supone también diferenciar el socialismo de las reformas o del Capitalismo de estado de tipo "soviético". Esto pone de relieve a estas alturas de la historia la acuciante necesidad de teoría revolucionaria y además efectiva (es decir que tenga una influencia real entre las masas).Prometemos futuros artículos en que precisemos a amplifiquemos nuestra posición. ICORSOC.

La revolución alemana hace 80 años fue la única revuelta a escala nacional de los trabajadores en una sociedad capitalista avanzada. Consiguió derrocar al Kaiser, pero no al capitalismo. No fue así y no se podría haber sido de otra manera ya que no había una mayoría por el socialismo entre los trabajadores.
El otoño pasado vimos el espectáculo de los trotskistas y otras variedades de leninistas conmemorar el 80 aniversario de la Revolución Rusa (de Octubre) con gran entusiasmo. El Partido Trotskista "Marxista" convocaba a una reunión para la ocasión cerca de mi recorrido habitual. Cuando pregunté en el puesto de convocatoria de la reunión sobre la revolución (con algunos folletos de aspecto muy bonito, todo hay que decirlo) cual era exactamente su plataforma, su respuesta fue "bueno ¿Conoces la Revolución Rusa?". Le conteste que era consciente de su existencia. "Bueno, nosotros, eh, bueno, pensamos que fue una buena cosa". Grandiosa, hermosa plataforma, bien pensado, amigo. Del mismo modo nuestro entusiasta local del Socialist Workers Party me animó a asistir a su gran reunión sobre la Revolución Rusa y "ver a Tony Cliff antes de morir", lo que me pareció un incentivo insuficiente para asistir a lo que sin duda habría sido una tarde muy aburrida.

Todo esto, inevitablemente, me condujo a numerosos disputa a cara de perro con este tipo de personas, acerca de por qué la Revolución Rusa no era lo mejor que nunca hubiera pasado, incluyendo un encuentro muy desagradable y aterrador con una revolucionaria profesional sedienta de sangre del SWP oficina central ("La Cheka fue necesaria, para parar los pies a los contrarrevolucionarios", dijo, y yo me planteé el suicidio, desesperado por la condición de una especie humana que produce tal tipo de "socialista"). Inevitablemente, comoquiera que aludí a los crímenes de los bolcheviques, señaló los muchos defectos de la revolución, demostró que incluso el agradable y brillante señor Lenin perpetró los tipos de crímenes que normalmente se dice que solo empezaron con ese malvado señor Stalin, ellos tenían una última línea de defensa: ". La revolución rusa degeneró debido a la invasión de incontables países extranjeros, y el fracaso de la revolución alemana"

El punto sobre la invasión en gran medida es una burla de su apoyo general para la revolución victoriosa, si en realidad no fue tan victoriosa, y por lo tanto puede ser desestimado. Sin embargo, su segundo punto es digno de un examen más detallado. Es cierto que Lenin estaba probablemente predicando el éxito de su revolución en base a una revolución socialista triunfante en Alemania y con la esperanza de que se difundiera en todo el mundo desde allí. Fino y elegante, pero todo esto cambia a Lenin de ser un hombre peligroso que creía que podía conducir al mundo hacia el socialismo, a un jugador peligroso que creía que podía conducir al mundo hacia el socialismo. Por otra parte, los defensores de esta tesis parecen muy capaces de desestimar la conclusión obvia a esta linea de defensa: que Rusia era en realidad un escenario secundario, una nota a pie de página en la historia, a la única revolución de los trabajadores intentada en un Estado capitalista avanzado; y que todas sus celebraciones sobre Rusia y el deseo de seguir su modelo son deficientes, porque Alemania es la historia del caso real que tiene que pasar el examen.

En el momento de la primera guerra mundial, Alemania era la segunda economía industrial del mundo. Esto fue a pesar de tener un tercio de la población aun viviendo como campesinos feudales, y aun manteniendo un gobierno “cuasi-feudal” bajo un gobernante hereditario autocrático. También tenía uno de los mayores movimientos obreros de Europa (a pesar de haber sido el socialismo un credo criminalizado durante muchos años en Alemania). El Partido Socialdemócrata de Alemania (el SPD) tenía más de un millón de miembros y unos 4 millones y medio de votantes, así como numerosas publicaciones, grupos sociales afiliados, etc.

El SPD aún hablaba y se reconocía como un partido socialista radical, aunque en los años previos a la guerra derivase cada vez más hacia el reformismo descarado, en parte porque se había vuelto muy institucional. Ejerciendo su propio papel y aliado con los sindicatos, era mucho más que una parte de la estructura de la sociedad. A pesar de esto, una pequeña parte de socialistas revolucionarios se mantuvo dentro del SPD, caracterizada por Rosa Luxemburgo, y que ascendía en número a entre tres mil o cuatro mil.

Los verdaderos colores del SPD se mostraron durante la guerra, cuando casi todos sus miembros en el Reichstag apoyaron abiertamente la guerra y el partido difundió propaganda en el sentido de que la guerra era necesaria para detener la amenaza de la tiranía de Rusia. Esto poco a poco dio lugar a una escisión en el SPD en tres corrientes, con la eventual formación del Partido Socialdemócrata Independiente (USPD) en el grupo parlamentario y luego más lentamente con sus propios militantes. Los constituyentes de "extrema izquierda" se constituyeron en la Spartakusbund (Liga Espartaquista) con Karl Leibknecht y Rosa Luxemburgo como miembros destacados. Sin embargo, se mantuvieron dentro de las filas oficiales del USPD.

En septiembre de 1918 estaba claro que Alemania ya había perdido la guerra. La expectativa de la mayoría de la clase dominante era preservar su estado más o menos intacto. Estaban desesperados para evitar una repetición de los acontecimientos en Rusia y el alzamiento masivo de allí. Los poderosos generales del ejército propusieron una forma de salvar al Estado alemán liberalizándolo e incorporando a algunos de los elementos más complaciente del SPD al gobierno. Estos últimos aceptaron y se unió a un gobierno con el príncipe Max von Baden como canciller.

Consejos Obreros

Bajo este régimen la situación se fue deteriorando. Los trabajadores que sufrían desde largo tiempo comenzaron a expresar su frustración por la rutina y la miseria que enfrentaban después de cuatro años de tiempo de draconianas restricciones de guerra. Más y más trabajadores, soldados y marineros desencantados comenzaron a emprender huelgas y motines. A finales de octubre la insurrección se difundió, conforme los trabajadores en todo el país se levantaban contra el gobierno. Comenzando en el puerto norteño de Kiel los consejos obreros comenzaron a constituirse en todo el país. El 5 de noviembre, Hamburgo (una de las ciudades más grandes del país) se convirtió en objeto de control por un consejo obrero. Sobre el día 8 ocurría lo mismo en las grandes ciudades de Alemania: Munich, Colonia, Frankfurt y e incluso Berlín.

El resultado de la revuelta fue que el líder del SPD, Ebert, tomó el poder, y su colega Scheidemann declaró unilateralmente a Alemania república, en un intento por apaciguar a los rebeldes poniendo fin a la dominación de la aristocracia alemana. El Kaiser se fue al exilio. Si bien esta parte de la revuelta tuvo éxito, en realidad, no hizo sino terminar el trabajo comenzado por las revoluciones de 1848, con el establecimiento de una república burguesa plena en Alemania.

Solo una pequeña parte de la clase obrera alemana era socialista revolucionaria. La gran mayoría de los trabajadores apoyaban al SPD como una cuestión de rutina, incluyendo su programa general de reforma del capitalismo. Por otro lado, los obreros revolucionarios eran pequeños en número. Cuando en febrero de 1919, la Liga Espartaquista renunciado a sus vínculos con el USPD formó un Partido Comunista Alemán (KPD) reconoció este problema: "El socialismo no puede ser creado por decreto, ni puede ser establecido por un gobierno. El socialismo debe ser creado por las masas mismas, por cada proletario". Su problema era que no había proletarios suficientes que estuvieran el socialismo. Los levantamientos de noviembre habían sido una reacción a las dificultades y la tiranía, no un deseo coherente para establecer el socialismo. Contrariamente a lo que Chris Harman del SWP escribe en su libro ‘La Revolución Perdida’, en la que condescendiente afirma que los trabajadores estaban "confundidos" por las divisiones dentro del "movimiento socialista", lo que la mayoría de los trabajadores querían era que el SPD para pusiese fin a sus penurias. Los espartaquistas reconocían que el apoyo masivo necesario para establecer el socialismo faltaba y que el socialismo no estaba en la agenda en ese momento, por lo que resolvieron oponerse a la convocatoria de una asamblea constituyente que a su juicio ayudaría a consolidar el Estado alemán y en su lugar tratar de ganar socialistas dentro de los consejos obreros.


domingo, 5 de febrero de 2012

Egipto: la revuelta continúa

Justo para el aniversario del comienzo de la insurrección egipcia, la web anarquista norteamericana Crimethinc recibió este reportaje de un compañero que ha participado en los últimos enfrentamientos en El Cairo del mes de diciembre. Nos ofrece una visión actualizada del contexto actual en Egipto, así como fotos e incluso una cobertura de video desde la línea de frente

http://www.alasbarricadas.org/noticias/node/19570

jueves, 2 de febrero de 2012

Propiedad pública y Propiedad Común (Anton Pannekoek)

El objetivo reconocido del socialismo es sacar los medios de producción de manos de la clase capitalista y ponerlos en manos de los obreros. De este objetivo se habla a veces como de propiedad pública, a veces como de propiedad común, del aparato de producción. Hay, sin embargo, una diferencia marcada y fundamental.

La propiedad pública es la propiedad, es decir, el derecho de disposición, de un cuerpo público que representa a la sociedad, del gobierno, el poder estatal o algún otro cuerpo político. Las personas que forman este cuerpo, los políticos, funcionarios, dirigentes, secretarios, gerentes, son los amos directos del aparato de producción; ellos dirigen y regulan el proceso de producción; ellos mandan a los obreros. La propiedad común es el derecho de disposición por los obreros mismos; la propia clase obrera --tomada en el sentido más amplio de todos los que comparten el trabajo realmente productivo, incluyendo a los empleados, campesinos, científicos-- es el ama del aparato de producción, gestionando, dirigiendo y regulando el proceso de producción que es, de hecho, su trabajo común.



Rosa Luxemburg y la Cuestión Nacional (Socialist Standard, 1978)

¿Hay un “derecho de las naciones a la autodeterminación” del cual los Socialistas debieran ser partidarios? Esta fue la cuestión debatida por los Socialdemócratas antes de la primera guerra mundial, especialmente en Rusia y en Austria, ambos imperios multinacionales por aquél entonces. Lenin, fiel a su visión oportunista de que cualquier slogan era útil si ayudaba, dijo sí a “movilizar a las masas”. Entre los que contestaron no, estaba Rosa Luxemburg.
Que esto fue así, hace bastante lo sabemos, pero hasta la reciente publicación de una selección de sus escritos sobre The National Question (editada por Horace B. Davis, Monthly Review Press), no habíamos tenido la oportunidad de juzgar el valor de los argumentos por ella empleados. Que sus escritos en la materia -contrariamente a aquellos sobre economía y otras cuestiones- hayan permanecido inasequibles por tanto tiempo no es accidental. Los publicistas de izquierda simplemente no estuvieron interesados en publicar la crítica de lo que se ha convertido en un dogma en los círculos de izquierda: que los Socialistas están moralmente obligados a apoyar las luchas por la “liberación nacional.”

viernes, 27 de enero de 2012

Lucha contra los recortes en Sanidad, Educación y el sector público en Valencia.

A pesar de que el nivel de conciencia en la protesta era muy limitado, la respuesta ha sido masiva. No obstante, el bajo nivel de conciencia hace que muchos pongan solo el énfasis en la política del gobierno autónomo de la Comunidad Valenciana gobernada por la derecha, e incluso en el ex-presidente Camps juzgado y exculpado por corrupción, un personaje sin futuro político. En general, pocos recordaban, excepto en pequeños círculos, el recorte en el 5% del sueldo a los funcionarios, la subida de la edad de jubilación a 67 o la reforma de la constitución (pactada con el PP esta última) que pertrechó el anterior gobierno del "social-demócrata-liberal" Zapatero. Tampoco de la reunión de Rajoy con la Merkel, o de los robos legales efectuados por la banca subordinada al Banco Central Europeo, o de la crisis global del capitalismo. Quizá se hablaba pero en pequeños círculos, hay miedo a afrontar la situación en su globalidad. Por supuesto, de cambiar el sistema... solo una minoría no lo planteamos, aunque quizás la chispa este empezando a encenderse en el cerebro de algunos. Y desde luego los sindicatos "del régimen" afines a la "socialdedocracia" no están por amentar la conciencia de lo que pasa relamente. 

La necesidad de teoría revolucionaria se hace patente en cualquier situación elemental

martes, 24 de enero de 2012

Varios artículos sobre el menchevique internacionalista Martov

A fin de acceder a una concepción científica del socialismo necesitamos reivindicar críticamente a todos aquellos socialistas que se han mantenido en posiciones de clase, con más o menos errores. Martov criticó a los bolcheviques, en muchas ocasiones con justicia y sagacidad científica aunque más de un "bolchevique de catecismo" considerara las críticas filisteas, o el arrogante Trotsky lo tildara de deshecho de la historia. También aprovecho los resquicios de la legalidad soviética, para ganar obreros adherentes a su causa con lo que tuvo un exito relativo, alternado, no obstante, con detenciones. Y eso sí se opuso consecuentemente a la Primera Guerra Mundial y defendió a la Rusia Soviética frente a la invasión del los blancos en la guerra civil.

Pulsar para acceder a artículo de Socialist Standard (Periódico del Partido Socialista de Gran Bretaña)

Educational Spartakus (en inglés)

Artículo basado en Wikipedia (en proceso de actualización)

lunes, 16 de enero de 2012

Teoría de las crisis : Marx – Luxemburgo (I)-Controversias (Forum de la Izquierda Comunista Internacionalista)

En su introducción al Capital, Marx afirma haber “llegado a descubrir la pista de la ley natural que rige su movimiento, y el objetivo final de esta obra es desvelar la ley económica del movimiento de la sociedad moderna” [1]. Ahora bien, la lectura de esta obra no permitió a Rosa Luxemburgo comprender ni el “problema de la producción capitalista en sus relaciones concretas”, ni el “de sus límites objetivos históricos” [2].

Estas graves lagunas teóricas y empíricas estarían, según Rosa Luxemburgo, en las “contradicciones del esquema de la reproducción ampliada” elaborado por Marx, y en las diferencias existentes entre los libros II y III del Capital : “...el esquema [de reproducción] está en contradicción con la teoría del proceso capitalista global y de su desarrollo tal como está esbozada en el libro III del Capital. (...) Comparando esta descripción con el esquema del libro II, se da uno cuenta inmediatamente de la diferencia. Lejos de comprobar una contradicción inmanente entre la producción de la plusvalía y su realización, encontramos en el esquema una identidad inmanente” (La Acumulación del capital). Para allanar estos límites e incoherencias que Rosa creía haber descubierto en Marx, elaboró su propia visión de la dinámica y de las contradicciones del capitalismo en su obra sobre La Acumulación del capital. El objeto de esta contribución es explicar en qué es necesario volver a la coherencia del análisis de Marx por medio de un examen crítico de las posiciones de Rosa Luxemburgo.

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miércoles, 4 de enero de 2012

Engels sobre Thomas Munzer, un pasaje de gran interés.

Escribiendo en 1850 Engels trataba del destino de Thomas Munzer, coma el del líder de un partido comunista llegado al poder antes de que las condicionas estuvieren maduras para el establecimiento de una sociedad comunista. Vale la pena acatar este pasaje extensivamente:

"lo peor que le puede ocurrir a un líder de un partido radical es ser forzado a tomar el gobierno en un tiempo en el que la sociedad todavía no está madura par la dominación de clase que él representa y para las medidas que aquella dominación implica. Lo que realmente puede hacer no depende de su voluntad, sino del grado de tensión alcanzada por el antagonismo de las diferentes clases y del desarrollo de las condiciones de vida materiales, de les condiciones de producción y comercio en la clase sobre la cual siempre existen contradicciones. Lo que él debe hacer, lo que el partido le pide, de nuevo, no depende de él o del grado de desarrollo de la lucha de clase y sus condiciones. El está atado a les doctrinas y reivindicaciones hasta aquí planteadas que, de nuevo, no proceden de las relaciones de clase del momento, o del nivel de la producción y el comercio más o menos accidental. Sino que proceden de la comprensión más o menos penetrante del resultado general del movimiento social y político. De este modo, el se encuentra necesariamente en un dilema insoluble. Se encuentra pues en un dilema insoluble: lo que realmente puede hacer está en contradicción con toda su actuación anterior, con sus principios y con los intereses inmediatos de su partido; y lo que debe hacer no es realizable. El interés del propio movimiento lo obliga a servir a una clase que no es la suya y a entretener a ésta con palabras, con promesas y con la afirmación de que los intereses de aquella clase ajena son los de la suya propia. Quienes ocupan esta posición ambigua están irremediablemente perdidos". (La Guerra campesina en Alemania)

"Profético", si me permitís la expresión.