lunes, 12 de diciembre de 2011
¿La próxima guerra? (traducido del Socialist Standard)
jueves, 1 de diciembre de 2011
El sindicalismo revolucionario en Alemania (III) - La FVDG sindicalista-revolucionaria durante la Primera Guerra Mundial (de la Corriente Comunista Internacional)
La prueba de fuego: ¿Unión Sagrada o internacionalismo?
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lunes, 28 de noviembre de 2011
El "marxismo", el método científico y la necesidad del rigor en la argumentación
Antes que nada aclarar que el entrecomillado de "marxismo" no tiene ningún sentido irónico o de cuestionamiento, sino corresponde mi punto de vistasobre el Socialismo Científico: en cuanto a científico, no debería de estar tan apegado al nombre de sus fundadores. Reconozco que a veces se utilice en un sentido militante por reivindicación de una escuela de pensamiento y praxisdeterminada.
Acerca de la naturaleza de la ciencia, su método y su relación con otras estructuras de la sociedad de clase, estimo que en vuestro artículo hay una serie de incomprensiones que me gustaría matizar.
En primer lugar, los resultados obtenidos por los científicos del laboratorio Gran Sasso de los Abruzzos se deben todavía confirmar, y en este sentido se están pronunciando los científicos de proyecto, si bien están divididos acerca de la pertinencia de su publicación. "Grandes realidades requieren grandes evidencias" como decía Carl Sagan. Por cierto, el título del artículo puede inducir a confusión, pues los neutrinos ya están descubiertos, lo desconcertante es la posibilidad de que viajen más rápidos que la velocidad de la luz en el vacío (c) cosa que desafiaría la mecánica relativista de Einstein.
En segundo lugar, de confirmarse los resultados serían evidentemente revolucionarios y obligarían a replantearse en menor o mayor medida varios fundamentos de la Física actual: nos encontraríamos ante un "cambio de paradigma" o “revolución científica” en la terminología de Thomas Kuhn. No obstante, dichos cambios de paradigma no son una novedad en la historia de la ciencia, se han producido varias veces y en diferentes ciencias, entre las que figura por ejemplo la evolución darwinista. Por poner un ejemplo "reciente" y que compete al tema del artículo: la atrofia y sustitución de la Física clásica de raíz Newtoniana y mecanicista por las Teorías de la Relatividad de Einstein y por la Mecánica Cuántica (Einstein, Bohr, Heisenberg, Schrödinguer, Pauli, Dirac etc.). Casualmente esta “revolución científica” podrían estar en sintonía con la crítica de Marx o Engels al materialismo vulgar, mecanicista, determinista y carente de flecha temporal representado por un marqués de Laplace, en el cual la “ley científica” desempeñaría el papel del Dios newtoniano (incluso del Calvinista) No obstante, fue la ciencia "académica", es decir burguesa, la que supo salir al paso de una serie de contradicciones, no de forma definitiva, sino provisional y no por ello menos brillantemente: el tema de la flecha del tiempo permanecía irreductible. Se percibe pues un genio creador de unos seres humanos, que a pesar del limitado horizonte espiritual de la sociedad burguesa consiguen dar un paso adelante, aparte de un método de trabajo a la vez riguroso, relativamente adogmático y productivo.
Ya Marx apuntaba al carácter histórico y dialéctico del conocimiento científico, a diferencia del aquel materialismo vulgar estilo Diderot o Laplace, que la burguesía triunfante del S XIX tenía como estandarte y espejismo de un supuesto “dominio de la naturaleza. Esta ciencia naciente tan segura de sí misma y sus aplicaciones técnicas que se imponían a ritmo de máquina de vapor (o de generador eléctrico después) se cree atemporal y objetiva irónicamente. Esta crítica marxiana no cayó en saco roto y de hecho influyó en filósofos y científicos revolucionarios como Dietzgen o Pannekoeek.
No obstante la misma burguesía del final del siglo XIX es consciente de las limitaciones de su propia ciencia; es más del peligro que supondría para ella una ciencia social que avanzase al ritmo de la natural. De ahí el "malestar en la ciencia" de que se hace eco Pannekoeek en su "Lenin filósofo", que provoca una serie de impugnaciones de conceptos básicos entre la misma ciencia y filosofía burguesas que, a pesar de su tendencia a la recaída en el "idealismo" y el "subjetivismo", no podemos dejar de subrayar en cuanto a lucidez y nivel de autoconciencia (léase Mach, Avenarius o Poincaré).
Lo que queremos destacar en este artículo es que, nos guste o no admitirlo, la ciencia natural burguesa en gran medida supo franquear las aporías en que se vio envuelta y, más aún superarlas, con la aplicación a todos los terrenos del nuevo paradigma einsteniano-cuántico incluidas sus aplicaciones prácticas: desarrollo del transistor, microscopia electrónica, efecto túnel, etc. Es más, en relación a las Ciencias Naturales y sus aplicaciones, no podemos dejar de constatar su exponencial desarrollo durante el siglo XX, aparte de lo ya mencionado (ampliación del horizonte de la cosmología con el descubrimiento de la existencia de galaxias externas a la nuestra y su expansión relativa, descubrimiento de la estructura del ADN y de las proteínas así como de los mecanismos de expresión genética, ingeniería genética y estudio del genoma humano, descubrimiento y desarrollo de los antibióticos, así como de las vacunas, los trasplantes y conocimiento del sistema inmunitario, desarrollo de las telecomunicaciones y de la informática).
Todo ello no excluye la trágica contradicción y ambigüedad del desarrollo de la ciencia y la tecnología: no solamente aumenta la capacidad de producción sino también de destrucción en la misma medida: no olvidemos el potencial destructor de dos guerras mundiales, lo tercera guerra "fría" y las guerras. Por no hablar de la contradicción entre el enorme potencial productivo y la fundamentación del capitalismo en la productividad: poblaciones subalimentadas mientras se destruyen cosechas, monopolio letal de las patentes de medicamentos por parte de multinacionales... Todos son argumentos que nos llevan a plantearnos la necesidad de una nueva sociedad, ahora bien, no nos lleva a ningún sitio no hacer un balance objetivo de la situación y no constatar que la ciencia ha progresado desde principio del siglo XX, además ha progresado exponencialmente, como nunca en la historia. Y es este trampolín uno de los pivotes de cualquier nuevo proyecto de sociedad, de donde debe tomar el impulso junto con la conciencia transformadora del proletariado. Ya que el socialismo no puede ser un "reparto de la pobreza", al menos en el sentido que propugnaba Marx, como superación del capitalismo.
Por otra parte, señaláis la "competitividad" que existe en el mundo de la ciencia burguesa, lo cual es innegable, pero me temo que estáis confundiendo dos conceptos:
- La ciencia como método de comprensión de la realidad es un método dialéctico, no es un método inductivo, que en base a unos resultados experimentales "dados" se constituye como reflejo objetivo de la realidad (a la guisa del mecanicismo). Por eso como señala Thomas Kuhn, que en línea con Marx subraya el carácter histórico del conocimiento científico, no elaboramos el conocimiento solo en base a la experiencia, sino que existe un elemento creativo, quizá no siempre consciente, donde tiene lugar la emisión de hipótesis en las cuales inevitablemente se hacen presentes nuestras creencias, prejuicios.... Como consecuencia la ciencia es un conocimiento en continua mutación más no arbitraria o infecunda:sus resultados son interpretables y los enfoques plurales, sin embargo siempre en base a un método, no a cualquier opinión arbitraria. Es decir, no cabe un resultado monolítico y determinado, la pluralidad es un componente epistemológico del conocimiento, no un mero "buen-rollismo" democrático. Es algo que es autoconsciente para la mayoría de los científicos y eso supone un cierto grado de madurez epistemológica.
- Las diferencias teóricas en una sociedad basada en la competencia pueden en muchas situaciones ser vehículo de desavenencias, amargos desencuentros, etc. Ese hecho es innegable, sobre todo cuando la financiación de las diferentes líneas de investigación es un maná por el que se compite y que no se reparte de forma desinteresada por parte del Estado y las empresas. Pero esto no puede obviar la innegable madurez metodológica de las ciencias (al menos las naturales) ni de sus progresos obvios. Lógicamente, podemos pensar que en una sociedad socialista las cosas podrían funcionar mejor y que las diferencias de opinión no deberían implicar luchas cainitas. Pero el principal de los problemas más que una cuestión de método es quién controla y quien se beneficia de los resultados, como señalábamos antes.
Dice el artículo "ningún descubrimiento científico, por brillante que sea, podrá sacar hoy a la humanidad de la oscura prehistoria en la que la encierra un capitalismo a punto de expirar" a lo cual convendría matizar que cualquier alternativa a la sociedad actual tendría que fundamentarse en un conocimiento científico de la realidad comparable "al menos" al alcanzado actualmente, lo cual supone un desafío de proporciones gigantes. Y ante ello solo puedo constatar la ausencia efectiva de una ciencia de la transformación social, entendiendo por efectiva no solo su justicia y coherencia teórica, sino su influencia real entre las masas: las minorías revolucionarias resultan muy reducidas no solo para tener un efecto sino para incluso ser conocidas.
Aparte desarrollar esta ciencia supone no solo reivindicar críticamente el legado teórico, frente a las falsificaciones estalinistas, sino desarrollar aún más este para ser una alternativa viable. He aquí el vacío teórico que explica que a pesar de que "los de abajo" luchen, de momento, no encuentran el camino para luchar por sí mismos y no caer en mistificaciones: el "democratismo", el islamismo, etc. Y por otra parte es ese vacío teórico el que lleva al desaliento y a la parálisis, al conformismo:”virgencita, que me quede como estoy”.Y acometer ese desarrollo teórico, como labor titánica que es, no es simplemente una cuestión de voluntad, es una cuestión de creatividad, creatividad que solo se consigue (uuuuuuuuuuf) equivocándose 999 veces y acertando 1. Y ha de ser un trabajo colectivo, pues la capacidad intelectual de cada cerebro individual es limitada (así como ilimitada la capacidad de delirio de una mente aislada de la realidad). Y en este sentido la labor creativa de los mejores científicos, no obstante la sociedad de clases, no deja de ser un ejemplo de creatividad humana y un modelo metodológico a seguir.
PD: No paséis por alto los interesantísimos desarrollos teóricos de las teorías de Caos y de la Complejidad, que están en buena sintonía con la dialéctica de naturaleza tal como la expresaba Engels y dan respuesta concreta a las reglas de la indomable flecha del tiempo y al determinismo, así como al elemento subjetivista e idealista que se podría extraer de la interpretación de la Mecánica Cuántica. ¡Si Heráclito y Engels levantaran la cabeza y pudiesen verlo!.
Aclaraciones sobre el papel de los científicos en la sociedad de clase
No querría por supuesto dar la impresión ingenua de que los científicos profesionales sean seres angelicales, ajenos a la sociedad de clase en que viven. Los proyectos en que participan están, sobre todo a partir del siglo XX estrechamente controlados y estructurados por el Capitalismo de Estado, que planifica la investigación como una estrategia a medio o largo plazo, de la que espera obtener un beneficio competitivo económico, militar o ambos. Esto es especialmente importante en los países más competitivos como EE.UU, los principales países Europeos, Japón, China… donde incluso se permiten promover la “ciencia básica” (es decir conocimientos absolutamente sin ninguna aplicación en la actualidad). No podemos dejar de recordar la multitud de Agencias Estatales de Investigación (CSIC en España (si bien de poca entidad), el Instituto Max Planck (Alemania), la NASA en EE.UU), de proyectos de I+D financiados por el Estado, en colaboración con líneas de investigación (de la Universidad o otras instituciones) y empresas. Y dentro de esta colaboración es la militar una de las que destaca cualitativa y cuantitativamente. No olvidemos el proyecto Manhattan, la influencia del Complejo Militar Industrial (que subrayaba Truman) o proyectos del estilo de la “Guerra de las Galaxias” en los 80, o el actual del paraguas antimisiles de la OTAN.
Sobre el carácter de clase de los científicos que dirigen las líneas de investigación tampoco me engaño, independientemente de que muchos vivan de un sueldo, su implicación en los proyectos les compara a un alto funcionario de estado capitalista. Ello no quiere decir que tengan “cuernos y rabo”, algunos investigaran en proyectos potencialmente beneficiosos para la humanidad y creerán en ellos, otros todo lo contrario, otros serán funcionarios grises de la investigación que no aportan gan cosa de provecho. Señalar, sin embargo, un fenómeno nuevo: los investigadores “precarios”, que malviven a base de becas o cuyo futuro está sometido a la incertidumbre del recorte de una línea de investigación (pero ese es otro tema que podría ser un interesante tema de indagación). Sobre su catadura moral, podemos ver una amplia gama de posicionamientos, desde el que investiga proyectos para la industria militar, o hace “test de inteligencia” cara a obtener justificación de políticas eugenésicas, hasta el que se posiciona críticamente hacia la sociedad (eso sí más bien en términos reformistas) como Einstein, Margulis, Stephen Gould; no obstante de que sus resultados sean revolucionarios en el área que investigan.
La cuestión es la siguiente: la burguesía más competitiva es capaz de permitir en su seno un ámbito donde tiene que aceptar la creatividad y el pensamiento relativamente libre (que en absoluto promueve en la esfera pública ni en la cultura idiotizante de los mass media), aplicado por supuesto a los campos a que ella le interesan. Si permite este coto privado es porque espera obtener unos resultados prácticos que no le va a ofrecer ningún predicador, ningún adivino, ni ningún periodista de la telebasura. El método de trabajo, comunicación, discusión y contraste de los resultados parece ser bastante adecuado; por supuesto, para el estrecho segmento de la realidad que investiga y sin negar el elemento de la competencia entre líneas de investigación. Por lo tanto, no sería una mala idea que la ciencia de transformación de la sociedad, la teoría revolucionaria aprendiera un tanto de esta metodología, aceptando que una posición de clase y militante no puede ser una “ciencia objetiva” y que los sistemas sociales son de una complejidad tal que no se pueden reducir a los sistemas relativamente sencillos de las CC. Naturales.
Otro tema son las Ciencias Sociales, ya que en la medida en que puedan desvelar el carácter de clase y de dominación de la sociedad “democrática”, verán su desarrollo lastrado por la burguesía. Aparte un sistema social es de un grado de complejidad muy elevado y el investigador es a la vez observador y objeto de estudio, hechos que constituyen una dificultad epistemológica intrínseca. No obstante, no podemos afirmar que toda la Ciencia Social sea un páramo: se han hecho bastantes avances en el terreno de la Psicología, la Lingüística, la Filosofía de la Ciencia, la Lógica, etc. de los que un proyecto de transformación socialista de la sociedad haría bien en aprovechar, no obstante, de forma crítica.
domingo, 20 de noviembre de 2011
La red capitalista que controla el mundo (New Scientist)
New Scientist
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
6. JP Morgan Chase & Co
rCR
viernes, 18 de noviembre de 2011
Puntos fundamentales de Investigación y Correspondencia Inter-Socialista
7) La clase obrera consciente y el socialismo solo pueden ser internacionales e internacionalistas, en cuanto a marco de lucha y en cuento a conciencia y perspectiva histórica. No hay lugar para nacionalismos "marxistas" o "de izquierdas" (a menos que nos refiramos a la "izquierda del capital"): esta pretensión es una burda caricatura de sello estalinista o "neo-proudhoniano".
El nacionalismo es la ideología desarrollada burguesía para unificación del mercado y la construcción de un estado nacionales fuertes. En ciertos momentos (S XIX) los revolucionarios defendieron críticamente proyectos de unificación nacional, en cuanto suponían una superación de las estructuras feudales y un avance en un sentido democrático-burgués que podía ser aprovechado por el proletariado. En todo caso, fue siempre una cuestión estratégica y el requisito era la total independencia política del proletariado. En todo caso en la época de capitalismo imperialista global, está posibilidad totalmente superada.
lunes, 14 de noviembre de 2011
La situación del movimiento obrero en China y sus perspectivas de futuro( China Labour Bulletin) ·
domingo, 30 de octubre de 2011
Deuda pública (Un escrito de actualidad)
jueves, 27 de octubre de 2011
lunes, 24 de octubre de 2011
El marxismo humanista de Raya Dunayevskaya
Gilberto López y Rivas (La Jornada, 2 de abril de 2010) Este año se celebra el centenario del nacimiento de la teórica y revolucionaria marxista Raya Dunayesvskaya (1910- 1987), de quien leí recientemente una de sus obras más importantes: Filosofía y revolución, de Hegel a Sartre y de Marx a Mao (Siglo XXI, 2009), en la cual se expone una perspectiva crítica del marxismo que resulta imprescindible conocer a profundidad, entre otros motivos por su contribución a la comprensión de los procesos trasformadores que actualmente tienen lugar en el mundo, particularmente en América Latina.
Ucraniana de nacimiento, Raya se instala con su familia en Estados Unidos en 1922; llega a México en 1937 como secretaria de Trotski en idioma ruso, rompiendo con él por sus divergencias políticas respecto de la caracterización de la Unión Soviética: mientras ella pensaba, sobre todo después del pacto de no agresión Hitler-Stalin de 1939, que Rusia no era más un Estado de trabajadores, el fundador del Ejército Rojo sostuvo siempre que era un Estado obrero, aunque degenerado. En 1938 regresa a Estados Unidos, donde lleva a cabo una intensa actividad política y una prolífera producción intelectual, relacionadas ambas con el periódico News and Letters, expresión de la corriente marxista-humanista que ella fundó en los años 50. Sustenta que originalmente Marx denominó sus nuevas elaboraciones teóricas no materialismo ni idealismo, sino humanismo.
Congruente con la i
dea de que la teoría sólo puede desarrollarse plenamente cuando se asienta en lo que las propias masas hacen o piensan, destaca que para Marx lo fundamental consistía en que el ser humano no era meramente objeto, sino sujeto; que no únicamente estaba determinado por la historia, sino que también la creaba.
A partir de estos planteamientos, Raya hace una crítica radical al vanguardismo: ¿las masas campesinas o proletarias son las forjadoras de la historia, o solamente les corresponde someterse a una « dirección » y recibir órdenes? ¿Deben ser masas pasivas al día siguiente de la revolución? Precisamente, en su condena al estalinismo afirma que este régimen sofocó la espontaneidad de las masas: el Estado absorbió a los sindicatos y a todas las organizaciones obreras de tal manera que la propiedad estatal, el plan estatal, el partido, eran los fetiches por los cuales los trabajadores debían ofrendar su vida.
Dunayesvskaya propone, en cambio, una perspectiva que se fundamenta en el sujeto autodesarrollado, y se alinea con Lenin, quien, a su juicio, consideró a las masas, el proletariado, el campesinado, e incluso la nacionalidad oprimida, como sujetos autodesarrollados. Lenin creía que se necesitaba un nuevo impulso teórico porque había nacido un nuevo sujeto: la autodeterminación de las naciones.
También discrepa con Trotski en su concepción del campesinado, quien no lo consideraba sujeto autodesarrollado ni tampoco le concedía una conciencia nacional ni mucho menos socialista.
Dunayevskaya mantiene, por el contrario, que la iniciativa política no es siempre patrimonio exclusivo de la clase obrera. Cuando las masas son el sujeto no debe analizarse una revolución a partir del liderazgo, sino del sujeto autodesarrollado. Afirma que Trotski siempre se preocupó demasiado del problema de la dirección, subordinando al sujeto autodesarrollado.
Aunado a esta perspectiva –muy útil para el análisis de los indígenas como sujetos autodesarrollados–, es sumamente interesante su crítica al estatismo: “el subjetivismo pequeño burgués –sostenía– siempre ha concluido aferrándose a determinado poder estatal, y lo ha hecho sobre todo en esta época de capitalismo de Estado, cuyos intelectuales están impregnados de la mentalidad administrativa del plan, el partido de vanguardia, la revolución cultural, como sustituto de la revolución proletaria”.
Considera a Jean-Paul Sartre, « el extraño que se acerca a mirar », como filósofo de la derrota. Detrás del lenguaje nihilista de Sartre –afirma– acecha… nada; y como no hubo pasado, y el mundo actual es « absurdo », no hay futuro.
Su crítica a Mao es demoledora: señala que con el propósito de aumentar la producción, el dirigente lleva a China a un proceso de acumulación originaria de capital mediante un capitalismo de Estado, en el que el partido tiene el monopolio del pensamiento correcto, produciéndose un despilfarro humano total, el burocratismo y la ineficiencia. Retrogradación es la palabra que resume realmente el pensamiento de Mao, esto es, lo que no representa una reorganización total de la vida, y relaciones humanas totalmente nuevas. Lo acusa de volver la espalda al aliado y camarada Vietnam, que libraba una lucha de vida o muerte contra el imperialismo estadunidense, presionándolo para firmar la pax americana. En China, la dialéctica de la liberación fue sustituida por un dogmatismo caprichoso y arbitrario, por la fetichización simultánea del marxismo leninismo-pensamiento Mao-Tse-Tung y la propia revolución mundial. « La dialéctica reveló que la contrarrevolución está en el seno de la revolución. »
Ante su pregunta reiterada: ¿qué sucede después de la toma del poder?, Raya responde que la cuestión del carácter imprescindible de la espontaneidad es no sólo inherente a la revolución, sino lo que debe marcar su trayectoria posterior, lo mismo que la diversidad cultural, el autodesarrollo y la instauración de una forma no estatal de colectividad.
La reinterpretación de Marx y la teoría de la revolución de Dunayevskaya son de trascendencia estratégica para las luchas por un socialismo humanista, libertario y autodesarrollado.
viernes, 21 de octubre de 2011
La realización y la supresión de la religión (Ken Knabb)
Los situacionistas reiniciaron la crítica radical de la religión, que había sido abandonada por la izquierda, y la extendieron a sus formas modernas secularizadas — espectáculo, lealtad sacrifical a los líderes o a la ideología, etc. Pero su postura unilateral y adialéctica sobre la religión se reflejó en ciertos defectos del movimiento situacionista y los reforzó. Elaborada a partir de la perspectiva de que, para ser superado, el arte debe ser a la vez realizado y suprimido, la teoría situacionista no supo ver que se requería un planteamiento análogo con respecto a la religión.
La religión es la expresión alienada de lo cualitativo, la “realización fantasiosa de la humanidad”. El movimiento revolucionario debe oponerse a la religión, pero sin preferir a ella un amoralismo vulgar o un sentido común filisteo. Debe tomar posición del otro lado de la religión. No ser menos que ella, sino más.
Cuando los situacionistas tratan la religión, la consideran normalmente en sus aspectos más superficiales y espectaculares, como un perro de paja que puede ser desdeñosamente rebatido por los que son incapaces de rebatir otra cosa. Excepcionalmente, pueden aceptar vagamente a Boehme o a una Hermandad del Libre Espíritu en su panteón de “notables”, puesto que son mencionados de modo favorable por la I.S., pero nunca algo que pudiera afectarles personalmente. Se ignoran problemas que requieren análisis y debate porque han sido monopolizados por la religión o se han expresado ocasionalmente en términos religiosos. Puede que algunos perciban lo inadecuado de este rechazo, pero no saben cómo operar de otra forma en un terreno tan tabuizado, y por consiguiente también ellos rehuyen el asunto o recurren a banalidades. Para quienes quieren “superar todas las adquisiciones de la cultura” y realizar el “hombre total”, los situacionistas ignoran a menudo sorprendentemente los aspectos más elementales de la religión.
No se trata de añadir una dosis de religión para completar nuestra perspectiva, para crear un situacionismo “con rostro humano”. No se humaniza una herramienta o un método crítico. (La noción de “humanizar el marxismo” sólo revela la naturaleza ideológica del marxismo en cuestión.) Se trata de examinar las lagunas y las rigideces dogmáticas que se han desarrollado a partir de un asalto crítico a la religión en gran medida justificado. Es precisamente cuando ha salido victorioso cuando se hace posible y necesario criticar con más rigor un planteamiento teórico. La fórmula preliminar que era provocativa en un contexto anterior se convierte en base de nuevas ideologías. Un avance cualitativo va acompañado con frecuencia por un retroceso aparentemente paradójico
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http://www.kaosenlared.net/noticia/realizacion-supresion-religion-ken-knabb



