jueves, 9 de agosto de 2012

C. Marx (1866) Instrucción sobre diversos problemas a los delegados del Consejo Central Provisional (de la AIT)


1. ORGANIZACION DE LA ASOCIACION INTERNACIONAL


El Consejo Central Provisional recomienda el plan de organización tal y como ha sido trazado en los Estatutos Provisionales. La experiencia de dos años prueba lo justo de dicho plan y las posibilidades de su adaptación a los diferentes países, sin perjuicio para la unidad de acción. Para el año próximo recomendamos que Londres sea la sede del Consejo Central, puesto que la situación en el continente no parece ser propicia para cambios.
Por supuesto, los miembros del Consejo Central serán elegidos por el Congreso (§ 5 de los Estatutos Provisionales), con derecho de cooptación.
El Secretario General será elegido en el Congreso por un año y será el único miembro pagado de la Asociación. Proponemos que se le paguen dos libras esterlinas por semana.
La contribución uniforme anual de cada individuo miembro de la Asociación será de medio penique (quizá un penique). El precio del carnet de miembro se pagará aparte.
Al llamar a los miembros de la Asociación a formar mutualidades y a establecer vínculos internacionales entre ellas, dejamos, a la vez, la iniciativa en este problema («établissement des sociétés de secours mutuels; appui moral et matériel accordé aux orphelins de l'Association») a los suizos, que lo han propuesto en la Conferencia de septiembre último pasado[2].

Cooperativismo según Marx

Nuestro interés es rescatar estos textos históricos del movimiento obrero, no como oráculos divinos, sobre todo con una doble intención:

1. Contrastar las discusiones y los métodos de análisis de la época con los actuales, en los que la  tendencia a la división de las corrientes que buscan transformar la sociedad y el sectarismo, ha creado un sesgo histórico: muchas de las ideas del socialismo del siglo XIX nos han llegado filtradas bajo la interpretación de otros autores, ya sean Lenin, Trotsky, Kautsky....; no necesariamente de forma malintencionada. Es más nosotros mismos estamos a favor de la continua renovación teórica y la superación de las "exégesis" de los "maestros socialistas" como el método prioritario de trabajo. No obstante, de tanto en tanto es necesario volver a los textos originales para buscar inspiración y cuestionar las interpretaciones interesadas de los autores.

2. Rescatar de manera superada propuestas en un momento histórico de vacío teórico, búsqueda de alternativas e incertidumbre respecto del futuro.

Extractos del Manifiesto Inaugural de la Asociación Internacional de los Trabajadores.
Londres Septiembre de 1864

"Nos referimos al movimiento cooperativo, y, sobre todo, a las fábricas cooperativas creadas, ...Es imposible exagerar la importancia de estos grandes experimentos sociales que han mostrado con hechos, no con simples argumentos, que la producción en gran escala y al nivel de las exigencias de la ciencia moderna, puede prescindir de la clase de los patronos, que utiliza el trabajo de la clase de las «manos»; han mostrado también que no es necesario a la producción que los instrumentos de trabajo estén monopolizados como instrumentos de dominación y de explotación contra el trabajador mismo; y han mostrado, por fin, que lo mismo que el trabajo esclavo, lo mismo que el trabajo siervo, el trabajo asalariado no es sino una forma transitoria inferior, destinada a desaparecer ante el trabajo asociado que cumple su tarea con gusto, entusiasmo y alegría."

"Al mismo tiempo, la experiencia del período comprendido entre 1848 y 1864 ha probado hasta la evidencia que, por excelente que sea en principio, por útil que se muestre en la práctica, el trabajo cooperativo, limitado estrechamente a los esfuerzos accidentales y particulares de los obreros, no podrá detener jamás el crecimiento en progresión geométrica del monopolio, ni emancipar a las masas, ni aliviar siquiera un poco la carga de sus miserias. Este es, quizá, el verdadero motivo que ha decidido a algunos aristócratas bien intencionados, a filantrópicos charlatanes burgueses y hasta a economistas agudos, a colmar de repente de elogios nauseabundos al sistema cooperativo, que en vano habían tratado de sofocar en germen, ridiculizándolo como una utopía de soñadores o estigmatizándolo como un sacrilegio socialista. Para emancipar a las masas trabajadoras, la cooperación debe alcanzar un desarrollo nacional y, por consecuencia, ser fomentada por medios nacionales. Pero los señores de la tierra y los señores del capital se valdrán siempre de sus privilegios políticos para defender y perpetuar sus monopolios económicos. Muy lejos de contribuir a la emancipación del trabajo, continuarán oponiéndole todos los obstáculos posibles."

"La conquista del poder político ha venido a ser, por lo tanto, el gran deber de la clase obrera."